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created: 22 mar 2015 21:42:28 UTC ~ updated: 9 abr 2020 00:08:17 UTC ~ rssv2 ~ TTL 10 min. ~ es

Datos del Ministerio de Sanidad actualizados a 30 de marzo de 2020 a las 11:30h.

Los datos publicados cada día por el Ministerio de Sanidad reflejan una foto fija de cuántas personas infectadas ha identificado el Gobierno. La clave es saber cómo ha evolucionado la curva de personas contagiadas en España y, lo más importante, ver cuándo se empieza a frenar. Aquí puedes ver la evolución de los casos confirmados en España en comparación con otros países desde el inicio del brote.

La escala vertical es logarítmica: la distancia entre 100 y 1.000 es la misma que entre 1.000 y 10.000.

El anterior gráfico compara la curva (en escala logarítmica) de los casos confirmados en cada país. Como se ve, España e Italia han seguido un ritmo muy parecido de en la evolución de la epidemia. Muestran lo mismo: personas contagiadas detectadas por las autoridades sanitarias de cada país.

Hemos dibujado dos líneas para comparar cómo sería la recta de cada país si sus casos se duplicaran cada dos y cada tres días. En el caso de España, los datos señalan como la curva de infecciones se duplicaba cada dos días hasta el final de la segunda semana pero desde entonces ha reducido su velocidad de propagación.

¿Cómo podemos medir esta velocidad de propagación del coronavirus en España?  eldiario.es ha calculado por cuánto se han multiplicado los casos en los últimos tres días a nivel nacional y en cada comunidad autónoma, y en los tres días anteriores. Hacemos la comparación sobre tres días para evitar los picos puntuales de un día específico que se hayan detectado muchos casos.

Es decir, si una comunidad ha multiplicado sus casos por 3x en los últimos tres días significa que ha triplicado sus casos en ese periodo. Para saber si la velocidad de propagación ha aumentado o disminuido, comparamos esa cifra con la multiplicación de casos en los tres días anteriores. 

Hacemos la misma comparación pero teniendo en cuenta solo las personas fallecidas. ¿Por cuánto se han multiplicado las muertes en cada comunidad autónoma en los últimos tres días? ¿Está aumentando o disminuyendo la evolución de los fallecidos?

Dos claves a tener en cuenta a la hora de analizar la siguiente tabla: las muertes tardan algunas semanas en producirse desde el contagio y, por tanto, pueden representar la evolución de la epidemia hace dos semanas. Y también dependen de la situación de los hospitales de cada comunidad autónoma: si están colapsados, las muertes pueden aumentar.

Así ha evolucionado la curva en cada CCAA

La evolución del número de casos de coronavirus en cada territorio ha sido diferente pero siempre con la misma tendencia. El siguiente gráfico muestra el número de casos confirmados en cada comunidad autónoma a partir del día en que se contabilizaron más de 100 casos de COVID-19.

Por ejemplo: el primer día que registraron más de 100 casos, tanto la Comunidad de Madrid como el Principado de Asturias acumulaban 137 casos cada una; pero a partir del tercer día, Madrid registró un incremento que la sitúa desde entonces como la comunidad más afectada. Por el momento, en todas las regiones el brote mantiene una tendencia ascendente.

La curva de crecimiento del virus también depende mucho de los nuevos casos que se confirmen cada día. Por ejemplo, las buenas noticias llegarán cuando el número de nuevos contagiados empiece a ser similar cada día y se vaya reduciendo paulatinamente.

Para seguir el ritmo de la epidemia en España tenemos que tener en cuenta el número de casos nuevos diarios y el número de muertes diarias.

Hay que tener en cuenta que ninguna de estas dos métricas son perfectas. Por ejemplo, el número de nuevos casos está muy relacionado con la capacidad de detectar los casos por parte de las autoridad sanitarias. Es decir, a más test realizados, más casos detectados. Y el dato de nuevos fallecimientos no muestra una fotografía actual de la epidemia sino de la que existía hace 2 o 3 semanas, ya que las muertes tardan en llegar desde el contagio.

El siguiente gráfico compara el número de nuevos casos diarios y el número de muertes diarias. Para evitar los picos de detecciones en un día concreto, se ha calculado también la media de ambas cifras incluyendo los últimos tres días.

¿Y cómo han evolucionado la curva de nuevos casos en cada comunidad autónoma? Los datos señalan que prácticamente todas las regiones han visto crecer el número diario de personas contagiadas.

En el gráfico puedes explorar cuántos nuevos casos de coronavirus COVID-19 se detectaron en cada día, la media de nuevos casos cada tres días y el número de fallecidos diarios registrados en cada autonomía.

En las últimas 24 horas han fallecido 812 personas con coronavirus en España. La cifra se ha reducido ligeramente después de dos días consecutivos de alcanzar el máximo diario con 838 y 832 muertes el sábado y el domingo respectivamente. Desde el inicio de la pandemia han muerto 7.340 personas.

Los casos diarios de coronavirus en España mantienen su tendencia a la baja. Según el último balance de Sanidad, en las últimas 24 horas se han producido 6.398 contagios nuevos y el total asciende a 85.195. El domingo se contabilizaron 6.549 y el sábado 8.189 casos nuevos. El incremento es del 8%, similar al del sábado y menor al experimentado durante la semana, cuando fue de entre el 14 y el 20%. Debe tenerse en cuenta que el dato está condicionado a la cantidad de pruebas que se realizan y también a la posible tardanza de las comunicaciones por el fin de semana, como han informado las autoridades los lunes anteriores.

Las personas que se han recuperado continúan su incremento: se han curado 16.780 personas desde que comenzó la crisis sanitaria en nuestro país. La diferencia con los datos del domingo es de 2.071 pacientes datos de alta más. Se ha ingresado en la UCI a 324 personas en el último día en hospitales de todo el país, en total 5.231.

Madrid y Catalunya son las dos comunidades autónomas que acumulan más casos nuevos. En la Comunidad de Madrid el incremento es de 1.413, lo que supone un total de 24.090 contagios confirmados. En Catalunya se suman 1.131 nuevos casos y llegan a 16.157. En todas las comunidades autónomas se reduce la velocidad de contagio.

Durante este fin de semana, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, señaló que los indicadores estadísticos sobre el coronavirus van "en la buena dirección", pero alertó de la situación de las UCI en nueve comunidades, sin señalar cuáles. Simón no comparecerá este lunes en rueda de prensa porque se encuentra a la espera de un posible positivo por coronavirus.

Con los datos de este lunes, España ha superado a China en los casos totales y se convierte en el tercer país del mundo más afectado por el coronavirus por detrás de Estados Unidos e Italia.

* Las cifras anteriores están actualizadas a 29 de marzo de 2020 a las 23:59h

Consulta en directo la evolución del brote de coronavirus COVID-19 en China, España y el resto de países del  mundo. Con los datos difundidos por la Universidad John Hopkins y el Ministerio de Sanidad, mostramos en gráficos y mapas los casos confirmados que han detectado las autoridades sanitarias, las personas que se han recuperado, los nuevos casos cada día o el número de infectados en cada comunidad autónoma.

  1. ¿Cuántas personas infectadas hay en cada CCAA?
  2. Casos nuevos diarios en cada comunidad
  3. ¿Cuántos contagiados hay por 100.000 habitantes?
  4. ¿Cuántos casos continúan activos en cada país?
  5. ¿En qué países se está expandiendo el brote?
  6. Evolución del total de contagiados, recuperaciones y muertes
  7. ¿Y cómo ha evolucionado en los países con más contagiados?
  8. Comparación del brote en España con el resto de países
  9. ¿En qué países es peor la evolución de muertes?
  10. ¿Cuáles son los grupos de edad más vulnerables?
  11. Consulta los datos del coronavirus en cada país

1) El coronavirus en España, por CCAA

*Datos de Sanidad actualizados a 29 de marzo de 2020 a las 11:30h.

En España son ya 78.797 los casos confirmados, 6.528 las personas fallecidas con COVID-19, y 14.702 las curadas de la enfermedad, según la última actualización publicada por el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES).

La Comunidad de Madrid y Cataluña son las más afectadas por la crisis del coronavirus en nuestro país. ¿Y en el resto de comunidades?

2) La evolución del brote en cada comunidad

El siguiente gráfico interactivo muestra el número de nuevos casos diarios confirmados en cada comunidad, según los datos remitidos por el Ministerio de Sanidad cada día a las 11:30 horas.

3) Casos por habitante en las CCAA

*Datos de Sanidad actualizados a 26 de marzo de 2020 a las 11:30h.

Los datos de casos detectados en cada comunidad autónoma muestran el total de infectados y cómo ha ido evolucionando la infección. Para saber qué porcentaje de la población ha sido identificada como contagio por el coronavirus, hemos calculado la tasa de cada autonomía por 100.000 habitantes.

4) Mapa de casos activos en cada país

El siguiente mapa muestra la dimensión de las personas infectadas actualmente por el coronavirus en todo el mundo. Es decir, solo se muestran los casos activos actualmente y no las personas que han fallecido o se han recuperado de la infección vírica.

5) Nuevos casos diarios en los principales países

El número de nuevos casos diarios indica la tendencia de expansión del brote de cornavirus en cada país. El gráfico señala, desde el 22 de enero, el número de nuevos contagios detectados cada día en los países con mayor número de personas infectadas.

6) Contagios, recuperaciones y muertes totales

La expansión del brote en Europa ha vuelto a aumentar el número total de casos activos de coronavirus COVID-19 en el mundo. Así ha evolucionado el número total de casos activos, muertes y recuperaciones del brote infeccioso.

7) Evolución en los principales países

¿Y cómo ha evolucionado el coronavirus en cada país? El siguiente gráfico muestra le evolución de casos activos, recuperaciones y personas fallecidas en los 10 principales países con más infecciones detectadas.

8) El brote en España, comparado con el resto

El ritmo en cada país, sin embargo, es diferente. ¿Cómo se pueden comparar? Hemos calculado cómo ha sido la evolución diaria de casos desde el día que detectaron más de 100 personas infectadas en los países con más contagiados. La escala vertical es logarítmica: la distancia entre 100 y 1.000 es la misma que entre 1.000 y 10.000.

9) Muertes desde el inicio del brote

Además del número de contagiados, también es interesante comparar el porcentaje de personas fallecidas que tenían el coronavirus en cada país. ¿Cómo está España respecto al resto de países? En el siguiente gráfico calculamos el número de muertes desde que se detectaron más de 10 fallecimientos en los principales países con más casos.

10) Los más vulnerables ante el coronavirus

El coronavirus COVID-19 afecta principalmente a las personas mayores. Los datos de Italia, Corea del Sur y China (los tres países con más casos que han publicado datos) repiten la misma tendencia. La tasa de mortalidad se dispara entre los que tienen más de 70 años.

En el caso de Italia y Corea del Sur, se refieren a los informes gubernamentales más actualizados y en el caso de China, a un informe que analizó más de 40.000 casos diagnosticados del virus en el país. Hasta la fecha, España no ha publicado ningún dato desglosado por edad.

11) Todos los datos, país por país

El ranking de países con mayor número de personas contagiadas en algún momento lo sigue liderando China, aunque el número de personas con la infección activa es bastante más reducido. Mostramos los datos actualizados de contagios, recuperaciones y fallecidos en cada país del mundo.

Los sindicatos de inquilinos llaman a la huelga de alquileres a partir del 1 de abril en toda España. La convocatoria para cesar en el pago de sus rentas a las personas afectadas económicamente por la crisis del coronavirus, a pequeños comerciantes y a autónomos se mantendrá hasta que sea el Gobierno el que suspenda estos pagos, aseguran las organizaciones en un comunicado difundido este lunes.

Aseguran que es "la única respuesta posible", toda vez que "las rentas inmobiliarias se siguen cobrando a precio de oro, como si la economía no se hubiera paralizado, y aboca a miles de personas a endeudarse para poder pagarlas". Según cálculos del portavoz del sindicato de inquilinas de Barcelona, Jaime Palomera, este próximo miércoles, millón y medio de personas no podrán pagar el alquiler de sus viviendas, locales comerciales y oficinas. 

Recomiendan a las personas que se quieran unir a esta convocatoria que se pongan en contacto con los sindicatos a través de la página abierta al efecto. "Lo que estamos haciendo en primer lugar es organizar a todas las personas afectadas. Vamos a luchar políticamente pero también jurídicamente", explica Javier Gil, del sindicato de inquilinas de Madrid.

"Las consecuencias de un impago de miles de hogares bajo un paraguas común y con una caja de resistencia (que en pocas hora ya suma varios miles de euros) serán siempre más positivas que las consecuencias de afrontar un impago en soledad, que es a lo que se está condenando a mucha gente", señala por su parte Palomera. Y recuerda que en España, a diferencia de otros países como Estados Unidos, la huelga de alquileres aún no eestá reconocida en la legislación, "pero es una herramienta que históricamente ha servido para defender los derechos colectivos en lugares como Gran Canaria, Madrid o Barcelona".

Estas organizaciones rechazan las medidas para inquilinos que sopesa el Gobierno aprobar en próximos consejos de ministros (mañana martes se celebra el último del mes de marzo, recuerdan), y que incluyen el aplazamiento de la renta a las personas en situación de vulnerabilidad mensualmente, y mientras se puedan considerar en esa situación, hasta un máximo de cuatro meses. Luego, se prorratearía el pago de las cantidades dejadas de pagar en el plazo que se acuerde entre las partes, que deberá tener una duración mínima de doce meses.

Además, se contempla una línea de crédito para estos inquilinos con aval estatal del 100% a un plazo más largo que esos doce meses. Posteriormente se habilitarían ayudas públicas a los inquilinos que se mantengan en esta situación. La vicepresidencia que ocupa Pablo Iglesias es partidaria de la suspensión de los pagos, no el aplazamiento en supuestos de vulnerabilidad, por lo que el debate está abierto en el seno del Gobierno. Las organizaciones de inquilinos les acusan de abandonar a estas personas. 

La exigencia de los sindicatos es que se suspenda el pago de los alquileres para las personas que han visto sus ingresos reducidos o los han perdido a causa de la crisis del coronavirus como "única manera de evitar otra crisis brutal". "Nos encontramos a tan solo 48 horas del día en el que miles de familias, pequeños comerciantes y autónomos afectados por la crisis del coronavirus se verán obligados a pagar alquileres inasumibles", advierten. "Si no cobramos, no pagamos. Si la economía productiva se para, la economía rentista también", subrayan.

Los impagos son inevitables desde el 1 de abril

En muchos casos, según su información por "miles de mensajes" recibidos los impagos son inevitables y se van a dar el 1 de abril independientemente de esta huelga. Por eso se han decidido a hacer esta convocatoria, como "respuesta colectiva" para que los afectados no actúen en solitario frente a deudas y desahucios.

"Si miles de personas nos negamos a pagar y lo hacemos bajo la cobertura de la huelga y de un mismo movimiento, nadie podrá hacer nada contra nosotras. En cambio, si afrontamos la situación de forma individual, terminaremos más pobres, con más deudas, y más vulnerables", aseguran.

Renta básica del Estado para pequeños arrendadores

En el caso de los pequeños propietarios que necesiten el ingreso del alquiler "para cubrir sus necesidades básicas", los sindicatos exigen que se establezca una renta básica del Estado. "Consideramos que las entidades financieras y los grandes arrendadores también tienen que colaborar ante esta situación, y que los costes de la crisis no pueden recaer en exclusiva sobre las familias y sobre el Estado", añaden. 

Los sindicatos han abierto además una caja de resistencia "para dotar a las personas que se sumen a la huelga de una mayor cobertura colectiva". 

El BOE ha publicado a última hora de este domingo el decreto por el que se paraliza la actividad económica no esencial durante las próximas dos semanas. La norma, que estará en vigor entre este lunes –aunque con una prórroga de un día para aquellas empresas que necesiten organizar el cese temporal de actividad– y el jueves 9 de abril, incluye el listado de aquellas actividades consideradas esenciales y que, por tanto, deberán seguir en marcha. Son estas:

1. Las que realicen las actividades que deban continuar desarrollándose al amparo de los artículos 10.1, 10.4, 14.4, 16, 17 y 18, del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19 y de la normativa aprobada por la Autoridad Competente y las Autoridades Competentes Delegadas.

2. Las que trabajan en las actividades que participan en la cadena de abastecimiento del mercado y en el funcionamiento de los servicios de los centros de producción de bienes y servicios de primera necesidad, incluyendo alimentos, bebidas, alimentación animal, productos higiénicos, medicamentos, productos sanitarios o cualquier producto necesario para la protección de la salud, permitiendo la distribución de los mismos desde el origen hasta el destino final.

3. Las que prestan servicios en las actividades de hostelería y restauración que prestan servicios de entrega a domicilio.

4. Las que prestan servicios en la cadena de producción y distribución de bienes, servicios, tecnología sanitaria, material médico, equipos de protección, equipamiento sanitario y hospitalario y cualesquiera otros materiales necesarios para la prestación de servicios sanitarios.

5. Aquellas imprescindibles para el mantenimiento de las actividades productivas de la industria manufacturera que ofrecen los suministros, equipos y materiales necesarios para el correcto desarrollo de las actividades esenciales recogidas en este anexo.

6. Las que realizan los servicios de transporte, tanto de personas como de mercancías, que se continúen desarrollando desde la declaración del estado de alarma, así como de aquéllas que deban asegurar el mantenimiento de los medios empleados para ello, al amparo de la normativa aprobada por la autoridad competente y las autoridades competentes delegadas desde la declaración del estado de alarma.

7. Las que prestan servicios en Instituciones Penitenciarias, de protección civil, salvamento marítimo, salvamento y prevención y extinción de incendios, seguridad de las minas, y de tráfico y seguridad vial. Asimismo, las que trabajan en las empresas de seguridad privada que prestan servicios de transporte de seguridad, de respuesta ante alarmas, de ronda o vigilancia discontinua, y aquellos que resulte preciso utilizar para el desempeño de servicios de seguridad en garantía de los servicios esenciales y el abastecimiento a la población.

8. Las indispensables que apoyan el mantenimiento del material y equipos de las fuerzas armadas.

9. Las de los centros, servicios y establecimientos sanitarios, así como a las personas que (i) atiendan mayores, menores, personas dependientes o personas con discapacidad, y las personas que trabajen en empresas, centros de I+D+I y biotecnológicos vinculados al COVID-19, (ii) los animalarios a ellos asociados, (iii) el mantenimiento de los servicios mínimos de las instalaciones a ellos asociados y las empresas suministradoras de productos necesarios para dicha investigación, y (iv) las personas que trabajan en servicios funerarios y otras actividades conexas.

10. Las de los centros, servicios y establecimientos de atención sanitaria a animales.

11. Las que prestan servicios en puntos de venta de prensa y en medios de comunicación o agencias de noticias de titularidad pública y privada, así como en su impresión o distribución.

12. Las de empresas de servicios financieros, incluidos los bancarios, de seguros y de inversión, para la prestación de los servicios que sean indispensables, y las actividades propias de las infraestructuras de pagos y de los mercados financieros.

13. Las de empresas de telecomunicaciones y audiovisuales y de servicios informáticos esenciales, así como aquellas redes e instalaciones que los soportan y los sectores o subsectores necesarios para su correcto funcionamiento, especialmente aquéllos que resulten imprescindibles para la adecuada prestación de los servicios públicos, así como el funcionamiento del trabajo no presencial de los empleados públicos.

14. Las que prestan servicios relacionados con la protección y atención de víctimas de violencia de género.

15. Las que trabajan como abogados, procuradores, graduados sociales, traductores, intérpretes y psicólogos y que asistan a las actuaciones procesales no suspendidas por el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19 y, de esta manera, cumplan con los servicios esenciales fijados consensuadamente por el Ministerio de Justicia, Consejo General del Poder Judicial, la Fiscalía General del Estado y las Comunidades Autónomas con competencias en la materia y plasmados en la Resolución del Secretario de Estado de Justicia de fecha 14 de marzo de 2020, y las adaptaciones que en su caos puedan acordarse.

16. Las que prestan servicios en despachos y asesorías legales, gestorías administrativas y de graduados sociales, y servicios ajenos y propios de prevención de riesgos laborales, en cuestiones urgentes.

17. Las que prestan servicios en las notarías y registros para el cumplimiento de los servicios esenciales fijados por la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública.

18. Las que presten servicios de limpieza, mantenimiento, reparación de averías urgentes y vigilancia, así como que presten servicios en materia de recogida, gestión y tratamiento de residuos peligrosos, así como de residuos sólidos urbanos, peligrosos y no peligrosos, recogida y tratamiento de aguas residuales, actividades de descontaminación y otros servicios de gestión de residuos y transporte y retirada de subproductos o en cualquiera de las entidades pertenecientes al Sector Público, de conformidad con lo establecido en el artículo 3 de la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público.

19. Las que trabajen en los Centros de Acogida a Refugiados y en los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes y a las entidades públicas de gestión privada subvencionadas por la Secretaría de Estado de Migraciones y que operan en el marco de la Protección Internacional y de la Atención Humanitaria.

20. Las que trabajan en actividades de abastecimiento, depuración, conducción, potabilización y saneamiento de agua.

21. Las que sean indispensables para la provisión de servicios meteorológicos de predicción y observación y los procesos asociados de mantenimiento, vigilancia y control de procesos operativos.

22. Las del operador designado por el Estado para prestar el servicio postal universal, con el fin de prestar los servicios de recogida, admisión, transporte, clasificación, distribución y entrega a los exclusivos efectos de garantizar dicho servicio postal universal.

23. Las que prestan servicios en aquellos sectores o subsectores que participan en la importación y suministro de material sanitario, como las empresas de logística, transporte, almacenaje, tránsito aduanero (transitarios) y, en general, todas aquellas que participan en los corredores sanitarios.

24. Las que trabajan en la distribución y entrega de productos adquiridos en el comercio por internet, telefónico o correspondencia.

25. Cualesquiera otras que presten servicios que hayan sido considerados esenciales.

El Consejo de Ministros ha aprobado este domingo en una reunión extraordinaria la paralización de la actividad económica no esencial desde el lunes 30 de marzo hasta el 9 de abril como medida extrema para frenar la curva de contagios del coronavirus. El Gobierno establece una serie de actividades que se mantendrán -aquellas relacionadas con la cadena alimentaria, las sanitarias o el transporte, entre otras- y también prevé que se mantenga el teletrabajo en el caso de los empleados que ya estaban llevándolo a cabo y las empresas podrán seguir acogiéndose a Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE)

Así figura en el borrador del decreto ley que regula el "permiso retribuido recuperable", que asumirán las empresas en tanto en cuanto mantendrán las retribuciones íntegras -salario base y complemento- por las horas que los empleados recuperarán de manera "paulatina" hasta el próximo 31 de diciembre. "Las empresas deberán negociar con la representación unitaria, con los sindicatos o con las personas trabajadoras, la manera en la que se restituirán a la empresa estas jornadas laborales no prestadas", señala Moncloa. 

"La recuperación de estas horas no podrá suponer, en ningún momento, el incumplimiento de los periodos mínimos de descanso diario ni semanal previstos en la ley, ni la superación de la jornada anual máxima fijada en el convenio colectivo que sea de aplicación. También deberán ser respetados los derechos de conciliación de la vida personal y familiar reconocidos legal y convencionalmente", señala la referencia del Consejo de Ministros. Además, se permite a las empresas "establecer el número mínimo de plantilla o los turnos de trabajo estrictamente imprescindibles con el fin de mantener la actividad indispensable". 

Tras finalizar la reunión del Consejo de Ministros, Pedro Sánchez se ha reunido por videoconferencia con los presidentes autonómicos, que le han afeado la unilateralidad a la hora de tomar esa decisión. El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha sido el más crítico al planteado que son las autonomías las que deberían establecer qué actividades son esenciales en cada región. Alberto Núñez Feijóo ha pedido conocer los detalles del decreto ley antes de su publicación, que se ha dilatado hasta pasadas las 21 horas porque se ha negociado cada coma. Sánchez se ha mostrado dispuestos a incluir algunas de las demandas, entre ellas la "flexibilidad" de los sectores. En un inicio Moncloa quería dejar fuera de las actividades esenciales la recogida de residuos, los docentes o los conserveros -un sector clave en la economía gallega- y las comunidades se han revuelto, según fuentes conocedoras de la negociación. 

Entre las profesiones a las que no se aplicará el permiso retribuido recuperables se encuentran las que no quedaron suspendidas con la declaración del estado de alarma así como a los empleados de empresas dedicadas al "abastecimiento del mercado y el funcionamiento de los centros de producción de los bienes de primera necesidad" (alimentos, bebidas, productos sanitarios y farmacéuticos...). Tampoco aplicará a los trabajadores de empresas que se encarguen del mantenimiento de los transportes que han mantenido su operatividad en el estado de alarma así como a los profesionales sanitarios -incluyendo al personal de las residencias de mayores o a los que se encargan de personas dependientes-, las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. También se mantendrá la actividad de los empleados de las empresas de seguridad privada, según el borrador del decreto. 

El cierre no afecta a los medios de comunicación ni a las empresas de servicios financieros -excepto los seguros- ni a los servicios de limpieza de todos los centros laborales que mantienen la actividad mínima. En el caso de los funcionarios, la capacidad para aplicar ese permiso queda en manos de la Secretaría de Estado de Función Pública. 

Tampoco es de aplicación el permiso retribuido recuperable, según el borrador, para las personas que "ya se encuentren prestando servicios a distancia", es decir, teletrabajando. No obstante, recoge la excepción de que así lo convenga la empresa con los trabajadores. Tampoco las personas en situación de incapacidad temporal se verán afectadas. 

Las empresas que ya habían decretado una "distribución irregular de la jornada" o la "suspensión de contratos" (ERTEs) en el periodo del 30 de marzo al 9 de abril por la situación de alarma por el coronavirus tampoco podrán acogerse a la medida. 

La respuesta política a la crisis sanitaria provocada por la expansión del coronavirus comienza a judicializarse. Mientras una jueza de Madrid ha abierto ya una causa para investigar si hubo delito en la autorización de la manifestación del 8M y otros 76 eventos multitudinarios cuando se supone que había constancia oficial del riesgo de propagación del virus, son varias las organizaciones de profesionales del ámbito de la salud que han acudido a los tribunales para exigir material con el que protegerse. También se están poniendo en marcha las primeras plataformas de afectados que estudian posibles demandas, especialmente en relación a fallecimientos en residencias de mayores y posibles negligencias en hospitales.

Además, el mismo abogado que propició la investigación sobre los permisos de las citadas 77 manifestaciones ha presentado una denuncia en el Tribunal Supremo contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El escrito, sobre cuya admisión a trámite todavía no se ha pronunciado el alto tribunal, atribuye al jefe del Ejecutivo los delitos de prevaricación y lesiones imprudentes. El letrado Víctor Valladares cuestiona que se permitiera la celebración de reuniones masivas después del 2 de marzo, fecha en la que el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC), la agencia de salud pública comunitaria, calificó de entre moderado y elevado el riesgo de una expansión generalizada del virus en los países de la UE.

Las delegaciones del Gobierno en las diferentes comunidades autónomas son los órganos a los que se comunican las manifestaciones o reuniones que se celebran en la vía publica y los que tienen la potestad de prohibirlas si existen razones fundadas para ello. De ahí que el letrado señale como último responsable de la celebración de esas movilizaciones al jefe del Ejecutivo. No obstante, el único responsable político sobre el que hasta el momento se han abierto diligencias es el delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, José Manuel Franco.

Entre otras actuaciones, la jueza que ha abierto esa causa contra Franco, Carmen Rodríguez-Medel, ha solicitado a la Guardia Civil, en funciones de policía judicial, que investigue qué "curso" se dio al citado informe del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC). En concreto, qué órgano lo recibió oficialmente, qué difusión se hizo de él entre las autoridades y si se remitió a la Delegación del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Falta de material de protección

En paralelo, profesionales sanitarios han recurrido a los tribunales para exigir material con el que protegerse del virus. Juzgados de Madrid, Salamanca, Segovia o León han acordado las medidas cautelarísimas solicitadas por diferentes colectivos de para que las consejerías de Sanidad competentes en cada territorio provean de manera urgente de batas impermeables, mascarillas, gafas de protección y contenedores de residuos a centros sanitarios públicos y privados.

En cambio, el Supremo rechazó obligar a hacer lo mismo al Ministerio de Sanidad al considerar que el departamento está desplegando "toda suerte de iniciativas" para abastecer de ese material a los sanitarios. En este caso había formulado la petición la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), a la que pertenecen más de 50.000 facultativos y que es la mayor organización sindical en el sector.

Los juzgados que sí están aceptando estas peticiones esgrimen argumentaciones similares. Por ejemplo, la jueza de lo Social de Madrid que acordó las medidas cautelarísimas solicitadas por la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts) y dio 24 horas a la Comunidad de Madrid para poner a disposición de los sanitarios de ese material subraya en su auto que la administración empleadora tiene la obligación de dotar a sus profesionales de los "medios preventivos" necesarios para que realicen su trabajo "en las mínimas condiciones de seguridad".

La jueza de de Salamanca, por su parte, recuerda "la obligación legal de las empresas", y también de la Administración, "de proteger a los trabajadores, lo que lleva consigo la de dotarles de los medios preventivos necesarios para que puedan realizar su trabajo, en las mínimas condiciones de seguridad", informa Europa Press. También el Tribunal Superior de Justicia de Madrid requirió este viernes al Ministerio del Interior que dote de material de protección a los policías, aunque no fijó un plazo.

Julián Ezquerra, secretario general de Amyts, reconoce que es "complicado" proceder a la ejecución de esas resoluciones si no hay material sanitario disponible en el mercado. Pero sí cree que son importantes de cara a posibles "reclamaciones" en caso de que algún profesional sufriera "secuelas" o "falleciera", pues reconocen que la Administración tiene la obligación de dotarles de medios de protección.

Los profesionales son conscientes de que la urgencia por encontrar material sanitario está poniendo a prueba al Gobierno, las comunidades autónomas y la red comercial. Según publicó eldiario.es, las administraciones tratan a la desesperada de comprar protecciones para el personal sanitario en un mercado global donde pujan todos los países y crece la especulación. Mientras tanto, España es uno de los países con mayor porcentaje de profesionales sanitarios infectados. La última cifra difundida este viernes por el Ministerio de Sanidad eleva la cifra a 9.444.

Plataformas de afectados

Por otro lado, se están creando también los primeros colectivos de afectados por la pandemia que se plantean acciones en los tribunales. El despacho Lex Abogacía, especializado en derecho sanitario y negligencias médicas, ha impulsado la denominada Plataforma de Afectados por el Coronavirus. El subdirector de bufete, Gabriel González Tirado, explica a eldiario.es que por el momento están estudiando las consultas recibidas, recopilando información y cerciorándose de cuáles son las circunstancias de cada caso de cara a plantear posibles demandas de manera "técnica" y siempre que se considere que son "viables".

González Tirado descarta en principio la vía penal y asegura que desde su despacho se centrarán en demandas por la vía contencioso-administrativa si es contra la Administración o por la vía civil si se detectan negligencias en centros privados, dos jurisdicciones que están ahora mismo paralizadas por el estado de alarma. "Habrá que ver cada caso con tiempo, no nos queremos precipitar", señala. Este abogado asegura haber recibido hasta el momento alrededor de tres centenares de consultas especialmente en relación a fallecimientos en residencias de mayores y posibles negligencias en hospitales y admite que el fin último de estas posibles demandas será buscar una indemnización para los afectados.

La sociedad italiana está bajo estrés. Un fuerte estrés. Se atisba levemente que la cuarentena impuesta por el gobierno italiano consigue ralentizar algo el avance del coronavirus, pero este domingo se han registrado nuevas infecciones (3.815) y más muertes (756). El confinamiento está afectando cada vez más no solo a la economía italiana sino también al equilibrio psicológico de millones de ciudadanos encerrados en sus casas.

Aunque la inmensa mayoría de la gente aguanta, cada vez son más frecuentes los insultos a quienes salen a la calle con o sin motivo, incluso a personas con discapacidad, o las tensiones en los supermercados y las comunidades de vecinos. Y lo que no se ve desde fuera de las casas. Administraciones, sindicatos, empresas y ciudadanos se están movilizando para ayudar a las categorías más vulnerables.

Los 'untori' del siglo XXI

Un empresario de Lombardía que quiere hablar bajo anonimato cuenta a eldiario.es que su esposa, médica de profesión, fue insultada cuando después de un largo día de trabajo salió a correr a la calle para aliviar la tensión. "Alguien desde un balcón le ha gritado que estaba difundiendo el virus, ¡le han deseado que se muriera!". Según el primer ministro Giuseppe Conte, "quien quiera hacer actividad física al aire libre, debe hacerlo solo y cerca de su casa". En el Véneto una ordenanza regional prohíbe a quienes realizan actividad física (o pasean al perro) alejarse más de 200 metros de su casa.

Desde hace semanas, los corredores han sido objeto de duras críticas por parte de muchos políticos y ciudadanos, que piden la prohibición total de las actividades deportivas al aire libre. Varios ayuntamientos están empleando los drones para detectar corredores, paseantes y deportistas.

Y aunque es cierto que algunos violan las normas con el pretexto del deporte al aire libre, la gran mayoría de los italianos están respetando las instrucciones del gobierno: más del 95% de los ciudadanos controlados por la Policía, según datos del Ministerio del Interior italiano.

Según muchos comentaristas, los corredores se han transformado en nuevos 'untori', una palabra que los italianos usaban ya en el siglo XVI para identificar a las personas supuestamente culpables de provocar las epidemias. Y de hecho, en varios periódicos locales se han relatado episodios de corredores insultados e incluso amenazados. "La búsqueda constante de alguien a quien culpar es una constante en la historia, cuando se producen epidemias o pandemias" explica a eldiario.es Eugenia Tognotti, profesora de Historia Médica en la Universidad de Sassari, Cerdeña. "En la época de la plaga se culpaba a los judíos. En el siglo XIX, durante el cólera en Nápoles, los sin techo, las prostitutas, los mendigos eran considerados untori. Y en Emilia-Romaña, se culpaba a los médicos del cólera".

Luca Pezzullo, psicólogo de emergencias que ha trabajado en contextos difíciles como el devastador terremoto de L'Aquila de 2009, también está de acuerdo. "Nuestra mente, especialmente en las emergencias complejas, en las que no hay un solo factor que mantener bajo control, tiende a imputar la causa de la situación de riesgo a un solo elemento: la llamada 'oveja negra', el chivo expiatorio al que imputar todas las responsabilidades y todos los riesgos, para canalizar la ira".

También ha habido episodios de padres insultados desde los balcones mientras daban un paseo con sus hijos con discapacidad. "El confinamiento, la obligación a permanecer en casa, suele tener consecuencias negativas graves para el estado de salud y los problemas psicológicos y de comportamiento de las personas que sufren discapacidades graves. Como los autistas, por ejemplo, para los que es positiva una rutina estructurada", afirma Alberto Danieli, neuropsiquiatra infantil. Por eso, en muchas regiones están previstas excepciones a la prohibición de salir para las personas con alguna necesidad especial y sus acompañantes.

Tensiones en el puesto de frutas y en las escaleras de las comunidades

Entrando a un supermercado italiano en estos días, el nerviosismo se nota en el aire. En su intento de mantener una distancia segura de personas menos respetuosas de las normas, algunos clientes parecen ocupados en realizar bailes complejos. En un supermercado de Padua, Mattia, un autónomo de 30 años, dice a eldiario.es: "No puedo con los que se paran frente al mostrador de frutas durante horas para decidir si compran naranjas o mandarinas. Habría que darles un par de bofetadas o incluso una paliza, en serio". Una joven cajera del mismo supermercado afirma: "Algunos son inconscientes: no llevan mascarilla, ni guantes, no respetan las distancias de seguridad, se comportan como si estuvieran de vacaciones. Otros son muy precavidos, usan guantes y mascarilla, y llenan el carrito de compras hasta arriba de pasta, harina, mantequilla, azúcar, como si estuviera llegando el Apocalipsis. ¿Quién puede necesitar seis o siete paquetes de sal?".

En el sur de Italia ya se han producido los primeros intentos de robo en masa en los supermercados. En Sicilia, los Carabinieri han sido puestos a vigilar los supermercados, y se teme que la mafia aproveche de la difícil situación para desestabilizar esos territorios. Por otra parte, en el norte de Italia se han producido episodios de acaparamiento como los descritos por la joven cajera. "En la psicología de la emergencia se dice que muchos de los comportamientos aparentemente disfuncionales de los seres humanos tienen una base natural vinculada a los procesos atávicos de adaptación del hombre primitivo a las situaciones de riesgo, que tenían sentido en un pasado lejano pero que ahora simplemente están fuera de lugar", agrega Pezzullo. "Uno de los comportamientos básicos de supervivencia, en tiempos de hambruna, era acumular comida, controlar los recursos. El pánico y la agresión comienzan cuando tengo la percepción de que no tendré recursos alimentarios, o que habrá limitaciones de acceso".

La agresividad también está creciendo en las comunidades. Los casos de personal sanitario que ha recibido notas hostiles de otros vecinos, aterrorizados por la posibilidad de que traigan el virus al vencindario, han causado un gran revuelo. Pero varias personas de Lombardía, Sicilia y Lazio entrevistadas por eldiario.es para escribir este artículo han relatado su creciente intolerancia hacia quienes salen con demasiada frecuencia o bajan las escaleras sin mascarilla ni guantes. Cada vez hay más episodios de copropietarios que denuncian a sus vecinos a la policía, insultan a los que salen sin razón aparente, o publican fotos de los transgresores en las redes sociales.

Violencia y resistencia

Preocupan cada vez más los casos de violencia machista contra mujeres obligadas a quedarse 24 horas al día encerradas en casa con parejas y maridos peligrosos. Una fuente en los Carabinieri confirma a eldiario.es que "para muchas mujeres estas semanas de cohabitación forzada son una pesadilla. En marzo se produjo una drástica disminución de las denuncias en comparación con el mismo período del año pasado, y es porque las mujeres que sufren malos tratos simplemente no están en condiciones de denunciar a sus agresores. Están más asustadas de lo habitual". A su vez, las casas de refugio para mujeres víctimas de violencia doméstica están lanzando la alarma: ya no reciben llamadas, y ese silencio es aterrador.

"La obligación de quedarse encerrado en casa para los miembros de familias multiproblemáticas, para los hombres con problemas de juego o de drogadicción y que ya no pueden compensar en el exterior, exacerba el conflicto y la agresión dentro del hogar. Es un problema muy grave", observa Pezzullo. Y si la delincuencia ha disminuido en las calles de Italia, ha crecido en Internet: desde las estafas informáticas (falsas recaudaciones de fondos para ayudar a los hospitales, por ejemplo, o falsas ventas de mascarillas) hasta los casos de pedofilia en las redes sociales. Y cuanto más días pasan, más parece empeorar la situación. En Fondi, un pueblecito en la Italia central del que está prohibido alejarse debido al elevado número de infecciones, un agricultor de 69 años fue asesinado por un hombre al que intentaba impedir la salida.

Pero también hay una Italia que reacciona, especialmente en defensa de las categorías más vulnerables. Vicenza, una ciudad del Véneto que está logrando contener al coronavirus, ha reforzado sus iniciativas de ayuda a las mujeres víctimas de la violencia, y a los sin techo. Lo mismo sucede en Trento, en la región alpina de Trentino-Alto Adige, donde el fiscal provincial ha decidido que, en caso de violencia doméstica, ya no serán la mujer y los niños los que tengan que dejar el hogar, sino el hombre violento.

Y aunque es cierto que ya quedan pocos italianos con ganas de cantar y tocar desde los balcones, en muchas comunidades se están multiplicando los gestos de solidaridad. Desde la periodista extranjera que hace la compra para su vecino ciego, a la pareja joven que se pone a disposición de la viuda de casi ochenta años. Restaurantes ofrecen pizzas y cenas gratuitas al personal sanitario en primera línea, empresas y sindicatos hacen generosas donaciones, taxistas se ofrecen para hacer entregas gratuitas a quienes no pueden moverse de su casa. Señales positivas. Porque Italia necesitará gestos de resiliencia y solidaridad durante mucho tiempo.

DIOSynVax es uno de los lugares donde puede nacer la vacuna contra el coronavirus. Fundada por el patólogo canadiense Jonathan Heeney en la ciudad británica de Cambridge, esta pequeña empresa tiene su sede en un señorial edificio de ladrillos rojos al que, en tiempos normales, nos habríamos desplazado en persona para charlar con Heeney.

Allí Heeney nos habría presentado a los miembros de su equipo y a su citómetro Aria III, que parece una cafetera espacial capaz de procesar los espresos más amargos pero que en realidad es una máquina que usa sus cuatro láseres para separar las células marcadas con un colorante fluorescente a medida que pasan a una velocidad de 10.000 células por segundo.

En su oficina habríamos intentado pasar hasta el laboratorio con nivel de contención 3, el segundo nivel de seguridad biológica más alto, donde los biólogos de Heeney investigan patógenos como el virus del Nilo Occidental o como la bacteria de la tuberculosis. Son tan letales que para evitar cualquier fuga el laboratorio es casi hermético, con las juntas en las paredes, el suelo y el techo selladas y reselladas. Siguiendo las directrices del gobierno, los paneles de acero de las paredes son "del tipo utilizado en la industria nuclear" y hay un flujo de aire constante hacia dentro para evitar que los gérmenes salgan cuando se abre la puerta.

Si hubiéramos llegado hasta su oficina, Heeney incluso nos habría mostrado en persona las muestras de líquido transparente, conservadas en frascos de vidrio, candidatas a vacuna contra el coronavirus.

Pero no estamos en tiempos normales y Heeney no podía correr el riesgo de que alguien trajera la enfermedad COVID-19 a su laboratorio y contagiara al equipo. "Ya es difícil porque todos los días se van a casa con su familia y no sabes junto a quién van a pasar en el autobús o en el tren", me dijo cuando hablé con él por primera vez la semana pasada. En ese momento, Heeney estaba considerando la posibilidad de ponerse en cuarentena. Una universidad de Cambridge le había ofrecido una habitación para que pudiera ir del laboratorio a la cama encontrándose con la menor cantidad de gente posible. "No tengo tiempo para enfermarme", me dijo Heeney, que dirige su empresa desde la facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cambridge (donde es profesor), a solo 12 minutos en bici de mi casa. "Hablamos por videoconferencia usando Zoom".

Heeney lleva trabajando desde 2016 en un conjunto de métodos (una plataforma, en el lenguaje de las vacunas) que puede usarse para crear vacunas capaces de vencer a familias enteras de virus. La Fundación Gates le concedió el año pasado una beca de 2 millones de dólares para investigar una vacuna capaz de destruir todos los tipos de virus de la gripe.  En enero, Heeney siguió de cerca la nueva enfermedad que estaba aumentando rápidamente en el este de China. Dos semanas después los científicos chinos publicaron la secuencia genética del coronavirus, "Hagamos con esto lo que veníamos haciendo con la gripe", cuenta Heeney que decidieron en su equipo. En palabras de Heeney, "la madre de todos los desafíos, el santo grial".

La tecnología podría acelerar la obtención de una vacuna

Derrotar al coronavirus va a precisar algo más que vacunas. Necesitaremos cuarentenas, medidas de distanciamiento social, atención médica para los enfermos, antivirales y otros medicamentos, pero el desarrollo de una vacuna, la bala de plata por antonomasia, se ha convertido en una idea de un atractivo irresistible.

El coronavirus llega en una etapa de madurez de la tecnología genética. Los avances de los últimos cinco años han hecho posible que se multipliquen los proyectos de vacunas tan pronto como se secuencia un virus. Las vacunas de vanguardia no necesitan formas debilitadas del patógeno para construir la inmunidad, como hacían antes todas las vacunas. Las de hoy contienen pequeñas copias de partes del código genético (del ADN o del ARN) que les permiten producir fragmentos del patógeno dentro de nuestro cuerpo.

Por primera vez, los científicos han sido capaces de iniciar posibles vacunas a pocas semanas de una nueva enfermedad de rápida propagación. En este momento, se están desarrollando al menos 43 vacunas para la COVID-19 en todo el mundo, con laboratorios de universidades y de empresas trabajando desde Brisbane hasta Hong Kong, pasando por EEUU y el Reino Unido. La mayoría de ellas son vacunas de ADN o de ARN. Una de ellas, fabricada en 63 días por una empresa biotecnológica americana llamada Moderna, ya ha sido sometida a ensayos con humanos: el 16 de marzo entró en el torrente sanguíneo del primero de los 45 voluntarios adultos sanos en Seattle. "Récord mundial", dijo Anthony Fauci, el médico responsable del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Contagiosas de Estados Unidos. "Nada ha ido nunca tan rápido".

Antes del siglo XXI, desarrollar una vacuna para un patógeno tan familiar como el virus de la polio, probarla y comercializarla era un proceso que podía llevar entre 10 y 20 años. Hoy la primera de esas tres etapas es asombrosamente veloz: un científico de la empresa Inovio Pharmaceuticals dijo a la revista New Scientist que su equipo había desarrollado un modelo preliminar de vacuna contra la COVID-19 con sólo tres horas de trabajo.

Detrás de esta revolución hay una capacidad que parece divina, la de crear una parte infinitesimal de un virus (que ya de por sí es diminuto) sin necesitar para ello la manipulación de un espécimen del virus. Pero las dos fases siguientes, probar la vacuna en humanos y fabricarla para ser usada en todo el mundo, siguen siendo mortalmente lentas. Una de las razones principales es que estas nuevas vacunas de ADN o ARN no han sido autorizadas antes para ser usadas en humanos. Fuera de un laboratorio, nunca han sido probadas.

Pero tanto el contagio del coronavirus como su vacuna son tan nuevos que nadie sabe qué va a pasar con los ensayos en humanos ni cuánto tiempo llevarán. Todos los científicos, políticos e investigadores con los que hablé dijeron que tendríamos suerte si lográbamos una vacuna lista para usar en un plazo de entre 12 y 18 meses.

COVID-19, la primera enfermedad X

La aprobación de una vacuna de ADN o de ARN contra la COVID-19 marcaría un momento decisivo. No sólo porque se confirmaría el potencial de la tecnología sino porque nos fortalecería contra futuras pandemias. En los últimos años, los epidemiólogos, los analistas de riesgos y los responsables políticos han hecho esfuerzos conjuntos para mejorar la investigación y replantear el modelo industrial de producción de vacunas en preparación para el desastre hipotético conocido como enfermedad X (cualquier enfermedad desconocida que irrumpa repentinamente en nuestra especie y se propague a través de ella con un coste elevadísimo).

La COVID-19 es la primera enfermedad X que aparece desde que se inventó el término, pero no será la última. Las temperaturas están subiendo, estamos talando los bosques, nuestra población está creciendo y nuestra capacidad de librar una guerra biológica es cada vez mayor. Las probabilidades de que encontremos más y más enfermedades X van en aumento y vamos a necesitar todas las vacunas que seamos capaces de desarrollar.

Heeney estaba con unos amigos en Canadá durante sus vacaciones de invierno cuando leyó por primera vez lo del brote en China. "Soy científico", dice, "no puedo evitar seguir este tipo de noticias, incluso cuando estoy de vacaciones". En aquel momento, parecía una versión de la gripe o de la neumonía que podría quedarse en Wuhan. Pero pocos días después del año nuevo, el afán de la enfermedad por viajar se hizo evidente. Cuando Heeney se reincorporó a su equipo en Cambridge, ya se conocía la naturaleza del patógeno. "Nos dijimos 'está bien, se trata de un coronavirus, va a ser difícil'".

Heeney se topó con los coronavirus por primera vez en 1988, cuando investigaba el VIH en los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de EEUU. La formación original de Heeney es veterinaria, así que su jefe le pidió que investigara un brote de coronavirus en un grupo inusual de pacientes: una manada de guepardos. "Algún coleccionista de Oregón estaba tratando de preservar la especie criándolos en una colonia en cautiverio", explica Heeney. Los guepardos habían perdido peso, tenían las encías inflamadas y a sus hígados y riñones les costaba funcionar. Vagaban por el parque deprimidos y enfermos. Heeney descubrió después que un gato doméstico había contagiado el coronavirus felino a los guepardos.

Durante las dos décadas siguientes, Heeney mantuvo su trabajo como científico del VIH y no volvió a trabajar con virus animales hasta 2007, cuando vino a Cambridge para estudiar las enfermedades que pasan de los animales a los humanos y desarrollar vacunas contra ellas.

Todas las vacunas, también las más avanzadas, funcionan con la misma lógica que la primera inmunización conocida de las almohadillas de algodón empapadas en pus de viruela que en la China del siglo XVI se introducían en las fosas nasales de niños sanos. El principio sigue siendo el de engañar al cuerpo con gérmenes debilitados, o incluso con partes de gérmenes, que no hacen daño pero inducen la liberación de anticuerpos que generan una inmunidad duradera. La forma de estimular la liberación de esos anticuerpos se ha hecho más sofisticada pero seguimos dependiendo de las defensas biológicas del cuerpo. La humanidad no ha desarrollado aún un sistema de respuesta inmunológica más eficaz que el que lleva cientos de miles de años dentro de nosotros.

El último avance en vacunas, en el que Heeney trabaja, es el que utiliza material genético como ADN o ARN. Hasta ahora, no han sido autorizadas para su uso en humanos pero son vacunas que se pueden desarrollar rápidamente y que estimulan nuestro sistema inmunológico de una forma muy diferente a las anteriores. 

El método más antiguo de vacunación implica dosificar a una persona con formas inactivas o debilitadas del patógeno. Durante la mayor parte del siglo pasado, la obtención de estos patógenos fue un proceso complejo. Durante décadas, los científicos le quitaban la fuerza al virus cultivándolo en cepas de células humanas dentro de laboratorios con poca temperatura. Una vez que el virus estaba lo suficientemente débil, se podía introducir sin riesgo en el cuerpo humano dentro de una vacuna. Una línea de células pulmonares, procedente de un feto abortado en Suecia y multiplicada una y otra vez en cultivos de laboratorio de EEUU, sirvió para inocular a 300 millones de personas contra la rubéola, la rabia, las paperas y otras enfermedades.

En la década de los ochenta, los investigadores aprendieron a producir de forma masiva subunidades de los virus, fragmentos ensamblados a partir de proteínas y azúcares. Podían ser toxinas o partes de la envoltura del virus, algo que remitía al patógeno y que era capaz de desencadenar reacciones inmunológicas al ser introducidas en el cuerpo humano. Estos fragmentos moleculares se llaman antígenos porque generan anticuerpos que los atacan. Era un avance tecnológico pero los antígenos todavía tenían que ser cultivados en laboratorios.

La revolución de las vacunas de ADN y ARN

El salto de verdad se produjo este siglo con el desarrollo de las vacunas de ADN y de ARN que Heeney y otros investigan. Una vez que los ordenadores se volvieron lo suficientemente poderosos como para secuenciar rápidamente y a bajo costo el código genético de un patógeno, los científicos pudieron crear con facilidad fragmentos a partir de los genes para luego introducirlos en el cuerpo humano. Estos fragmentos, que usan nuestras propias células como fábricas en miniatura, generan sus antígenos dentro de nosotros. Por eos, los científicos pueden comenzar a preparar la vacuna en cuanto se conoce la secuencia genética de un germen.

Así ocurrió con el coronavirus. El último día de 2019, las autoridades sanitarias de Wuhan informaron a la Organización Mundial de la Salud sobre la extraña variante de neumonía. A mediados de enero, los científicos chinos publicaron en Internet el genoma del virus SARS-CoV-2: por completo y capaz de ser leídas por un ordenador, ahí estaban las 29.903 bases nucleicas que componen su secuencia de ácido ribonucleico (ARN), su material genético. 

Fue el pistoletazo de salida para los científicos de todo el mundo. A partir del genoma publicado, pudieron identificar los conjuntos de genes que producen las proteínas específicas del virus COVID-19: la proteína S, responsable de los picos de la envoltura externa del virus, por ejemplo, o la proteína cargada de fósforo de las paredes de una cápsula interna, donde está el ARN.

El equipo de Heeney se puso a trabajar poco después de que se publicara la secuencia. El objetivo central de su investigación es averiguar qué antígenos (qué porciones del virus) son similares en toda la gama de coronavirus. Si los científicos descubren esos antígenos y, al desplegarlos en vacunas, adiestran a nuestros sistemas inmunológicos para reconocerlos, habremos conseguido una manera de evitar varios tipos de enfermedades coronavirales a la vez, incluyendo el COVID-19.

Las proteínas de los picos que sobresalen en todos estos virus y los hacen parecer coronas de flecos son el ejemplo perfecto de tales antígenos. Cada coronavirus usa esos picos para invadir las células humanas. Una vez que nuestro sistema inmunológico diseñe anticuerpos en reacción a una vacuna con antígenos de la proteína de los picos, no sólo tendrá un método para identificar los coronavirus sino también un posible punto de ataque para neutralizarlos.

Lo primero que hizo el equipo de Heeney fue comparar la secuencia genética del coronavirus SARS-CoV-2 con la de otras cepas de coronavirus en busca de elementos estructurales comunes para usar como antígenos. Un enfoque que me hizo pensar en el capitán de un ejército medieval estudiando los planos de varios castillos que piensa atacar para ver si todos tienen la misma debilidad en los puentes levadizos y llevar un solo motor de asedio que los derribe a todos. 

Al cabo de unos días, los biólogos del laboratorio de Heeney eligieron sus antígenos (la proteína de los picos y algunas otras) y fueron a buscar sus "planos" (los genes que dirigen al virus para construir cada uno de esos antígenos) en la sección del código genético que contiene la información para la proteína de los picos, en la sección con las instrucciones para otro antígeno, y así sucesivamente. A finales de enero, el laboratorio envió estas secciones de código a una empresa alemana, que las convirtió en genes sintéticos, hechos artificialmente pero con los mismos azúcares y materiales que nuestro propio ADN.

Estos pedazos minúsculos de ADN fueron enviados de vuelta a Cambridge en unos frascos de fluido viscoso e incoloro. Si se lleva a cabo una prueba en humanos, este ADN se inyectará en el cuerpo para hacer lo que se supone que debe hacer: fabricar antígenos que inciten al sistema inmunológico a ponerse a trabajar. Es un trabajo meticuloso y complejo, pero la informática moderna puede acelerarlo a una velocidad asombrosa. En la primera semana de febrero, dice Heeney, sus científicos ya estaban probando con ratones. 

En todo este proceso ni un solo miembro del equipo de Heeney manipuló ejemplares de coronavirus. De hecho, hasta que el ADN sintético llegó de Alemania, la mayor parte del trabajo fue con ordenadores, algo inimaginable para la anterior generación de científicos de vacunas que tomaban patógenos de gran potencia y luego, con muchísimo cuidado, les quitaban la fuerza.

Heeney anhelaba saber de primera mano cómo se comporta el virus en las células y qué tipos de anticuerpos reaccionaban ante él. "Nadie fuera de China había aislado el virus", dijo durante semanas. Hasta que a finales de enero, los científicos de la Universidad de Melbourne anunciaron los primeros cultivos del virus.

A pesar de los riesgos del viaje, Heeney voló a Australia vía Tailandia y llegó a tiempo para la primera inoculación del virus cultivado en un ratón el 19 de febrero. "Quería establecer relaciones de colaboración con estos equipos, serán importantes para nosotros en el futuro", me dijo. En otros tiempos, podría haberse traído un vial del virus en su viaje de regreso. "Cuando era joven, la gente ponía muestras en sus maleta, o en los bolsillos de su abrigo, pero ahora los protocolos de bioseguridad son estrictos, así que ya no se puede hacer". 

A diferencia de las investigaciones de Heeney, que abarcan toda una familia del virus, la mayoría de los proyectos de vacunas están centrándose sólo en el que provoca la enfermedad COVID-19, pero siguen el mismo enfoque básico y aún experimental: sintetizar el ADN o el ARN, meter ese material genético en una vacuna y hacer que construya antígenos una vez inyectado en el cuerpo (sólo encontré un par de proyectos a la manera antigua, empleando una forma debilitada de todo el virus). Heeney es plenamente consciente de que estas vacunas de ADN y ARN aún pueden fracasar en los ensayos. "Hay cementerios llenos de las candidatas a vacunas virales fracasadas", dice. Pero si solo una tiene éxito estaremos entrando "en un maravilloso mundo nuevo para las vacunas".

Una regulación que requiere meses o años

Para un extraño, el diseño de una vacuna de ADN o ARN en un laboratorio parece una ciencia fría y ordenada, llevada a cabo por técnicos en trajes esterilizados, ordenadores y máquinas que emiten un leve zumbido. La siguiente etapa, cuando la vacuna tiene que sortear los ensayos clínicos, está llena de las complicadas incertidumbres de la biología humana. En otras palabras, la tecnología genética ha transformado en semanas un primer tramo que antes llevaba años, pero el segundo tramo sigue siendo tan largo como siempre.

Los ensayos que exige la regulación requieren meses o incluso años porque no pueden ir más rápido que la velocidad a la que los humanos metabolizan las vacunas, entre otras cosas. Pero también porque hay mucho en juego y porque es imposible predecir cómo reaccionará nuestra compleja fisiología ante una nueva vacuna. Los ensayos son necesarios para saber si una vacuna es segura así como para determinar su dosis, su eficacia y sus efectos secundarios. En EEUU, el 90% de los medicamentos no logra superar estos ensayos. El principio que domina todo el proceso es extremar la precaución; una vacuna que resulta inesperadamente dañina es la peor pesadilla de la industria.

En la literatura médica, los accidentes del pasado brillan como señales rojas de advertencia. En 1942, más de 300.000 soldados estadounidenses fueron inoculados con una vacuna contra la fiebre amarilla contaminada con el virus de la hepatitis B. Murieron casi 150. En el texto de referencia de la disciplina, Vacunas de Plotkin, escrito por el médico Stanley Plotkin, hay una sombría referencia al "incidente Cutter", un episodio de 1955 en el que un fabricante llamado Laboratorios Cutter no desactivó bien al virus en su vacuna contra la polio: provocó unos 40.000 casos de polio, paralizó a 260 personas y mató a 10.

Las estrictas normas de EEUU para regular las vacunas surgen, en parte, por el caso de los Laboratorios Cutter. La empresa sobrevivió pero tuvo que pagar millones por los daños causados. El incidente sirvió como precedente para las demandas que se presentaron durante las tres décadas siguientes con padres argumentando que sus hijos habían quedado discapacitados por el mal funcionamiento de una vacuna.

Preocupadas por la resolución de demandas multimillonarias, algunas farmacéuticas abandonaron por completo el negocio de las vacunas y otras subieron sus precios para cubrir posibles costes legales futuros. Para mantener las vacunas a un precio asequible y las campañas de vacunación regulares, el gobierno de EEUU tuvo que crear un fondo de compensación que aliviaba a las fabricantes de vacunas de la mayor parte de la responsabilidad.

Precedentes históricos en años electorales

En medio de una pandemia, hay tantos factores en torno al desarrollo de una vacuna (políticos, empresas, científicos, dinero, miedo, esperanza...) que siempre existe el riesgo de apresurar los ensayos o de planificar mal la campaña de vacunación. Algo así ocurrió en 1976, año de elecciones como 2020, cuando un brote de gripe porcina estalló en febrero en un puesto militar de Nueva Jersey y un soldado murió. En comparación con el coronavirus, ahora parece un brote menor pero en aquella época hizo tambalear al gobierno del presidente Ford, que ya había heredado el escarnio de la renuncia de Nixon dos años antes. Al gobierno le preocupaba que el virus causara una enorme pérdida de vidas en otoño, el punto álgido de la temporada de gripe. Según las estimaciones oficiales, un millón de estadounidenses podían morir.

Ford anunció la vacunación para todo el país y ordenó a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades que diseñaran un plan de 136 millones de dólares para lograrlo. Ignoró el consejo de Albert Sabin, uno de los héroes de la vacuna contra la poliomielitis, que consideraba innecesaria la vacunación porque no había ninguna epidemia inminente. También ignoró las advertencias de los ensayos clínicos, según los cuales entre los 2,6 millones de dosis de uno de los fabricantes había una cantidad desconocida de vacunas contra un virus de la gripe totalmente diferente.

El Congreso eximió a todas las compañías de responsabilidades si la vacuna dañaba a alguien y en octubre comenzaron con la vacuna de 40 millones de estadounidenses. A mediados de diciembre se descubrió que la inyección aumentaba ligeramente el riesgo de contraer el síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad neurológica paralizante, y la campaña de vacunación se abandonó poco después. Pero cerca de 450 personas habían enfermado del síndrome Guillain-Barré.

Es imposible saber cuántos de esos casos fueron provocados por la vacuna. Como también es imposible saber si la vacuna evitó o no una epidemia de gripe porcina. La otra opción, nada de vacuna y una pandemia devastadora, fue eliminada del campo de lo posible. En la memoria de los estadounidenses, el legado de esta vacuna fue la parálisis de cientos de personas.

La tentación por acelerar los ensayos clínicos

Con el coronavirus, la tentación de acelerar los ensayos de las vacunas ya es evidente. A principios de marzo, Donald Trump sugirió usar "una vacuna sólida contra la gripe... para el coronavirus". No es posible, le informaron los científicos. Cuando dijo que una vacuna estaría lista en pocos meses, le informaron de que para ese momento las vacunas sólo estarían listas para ser probadas. Normalmente, los ensayos en humanos se realizan tras muchas fases de pruebas en animales, pero al menos dos compañías (una de ellas, Moderna) han decidido hacer los dos tipos de ensayos en paralelo. Los científicos con los que hablé, sin embargo, no dejaron de decirme que las pruebas no podían apresurarse. 

"Habrá muchos ensayos, y tenemos que estar preparados para algunos fracasos", dijo Heeney. Acercándose a su webcam, como para reforzar su argumentación, añadió: "Tenemos que evitar prometer demasiado, porque si hay un accidente con una de esas primeras vacunas, si alguien se enferma y llega al Daily Mail, 'Nueva vacuna amenaza la supervivencia' o algún otro título ridículo, entonces la gente no querrá ponerse ni siquiera las siguientes vacunas que sí funcionen, caminamos sobre el filo de la navaja con esto".

Entre las peculiaridades de esta pandemia, además, figura la circunstancia de que nosotros, la población en general, podemos ser determinantes en la calidad de los ensayos. Según Sarah Gilbert, inmunóloga del Instituto de Investigación de Vacunas Edward Jenner (Universidad de Oxford), si hay un gran porcentaje de la población contagiada antes de que la vacuna pueda probarse en humanos, los ensayos serán difíciles de llevar a cabo.

El equipo de Gilbert está desarrollando otra posible vacuna para el coronavirus SARS-CoV-2 a partir de una vacuna anterior ideada para el coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés). A mediados de marzo, Gilbert tuvo que poner una respuesta automática en su correo electrónico. "Por favor, no me contacten para ofrecerse como voluntario". Cuando su equipo estuviera listo para seleccionar a candidatos para los ensayos, escribió, lo anunciarían en su web.

A Gilbert le preocupa que, en el pico de la infección, el virus rebote tan rápidamente entre la población que "no se pueda examinar a los voluntarios": "Para cuando tengas sus resultados, pueden haber estado expuestos". Hacer los ensayos cuando haya pasado el pico también es problemático porque entonces muchas personas habrán desarrollado inmunidad natural y la transmisión también habrá disminuido, explica. Es difícil saber cómo funciona un ensayo de la vacuna si los individuos no están expuestos al virus en absoluto. "Es la inmunidad de grupo, buena para la población, pero más difícil para probar una vacuna", explica.

El mejor escenario posible sería retrasar el pico de la pandemia, empujarla a través del verano y hacia agosto, para darle unos meses a los científicos durante los que desarrollar sus pruebas. "Así que nos alegraría mucho", dice Gilbert poniéndose seria, "si todos hicieran lo que se les dice y se quedaran en casa". 

"El coronavirus domina nuestros días"

En algún momento de marzo, el paso del tiempo empezó a ser algo confuso para Heeney. Todo sucedía tan rápido y sus semanas estaban tan llenas que las fechas estaban perdiendo su significado. Durante nuestra conversación tuvo que echar mano de su correo electrónico para recordar, aunque fuera de manera aproximada, en qué momento había ocurrido uno de los pasos de su investigación.

"El coronavirus domina nuestros días", me dijo. Heeney se despierta antes del amanecer para analizar los datos científicos y los artículos de las revistas. "Hay llamadas en conferencia y todo este papeleo para tratar con seguridad los patógenos, la necesidad de ampliar el laboratorio para trabajar en la vacuna... Ya no hay rutina, en este momento esto es como el salvaje oeste". 

Como todos los científicos, Heeney dedica parte de sus días a pensar en la financiación. Todos estos proyectos de vacunas que buscan su camino hacia los ensayos pueden detenerse por falta de dinero. Los ensayos son caros y también el gasto para fabricar y comercializar las vacunas. "Si se van a fabricar dosis suficientes para todo el mundo, se necesitarán miles y miles de millones de dólares", asegura Heeney.

A principios de esta semana, la ONG de investigación biomédica Wellcome Trust calculó ese número: para financiar y producir suficientes vacunas para vencer la pandemia hará falta poner otros 3.000 millones de dólares en toda la industria. La mayor parte de ese dinero se destinará a ensayos y producción, cuyos costes por lo general son asumidos por las farmacéuticas.

Después de los años 80, cuando una serie de fusiones dejaron a la industria en manos de unas pocas empresas gigantescas, la producción de vacunas cayó completamente bajo el influjo de las fuerzas del mercado, sujetas a la lógica que llevó a Goldman Sachs a formular, en un informe de 2018, la siguiente pregunta: "¿Curar a los enfermos es un modelo de negocio sostenible?" (No lo es, concluyeron los analistas.) 

Según Peter Jay Hotez, decano de la Escuela Nacional de Medicina Tropical en el Baylor College of Medicine de Houston, las enfermedades derivadas de la pobreza y que requieren vacunas baratas, como el cólera, suelen ser ignoradas. También, las de enfermedades poco comunes o las de enfermedades que van y vienen. Si bien son los contribuyentes los que financian la mayoría de las investigaciones en vacunas, a los titanes de la industria farmacéutica con capacidad de producirlas a escala les cuesta comprometerse cuando una vacuna tiene poca probabilidad de generar beneficios.

"Nuestro sistema para hacer vacunas está roto", me dijo Hotez. Según Hotez, si el negocio de las vacunas no funcionara así, ya tendría lista una vacuna para la COVID-19, basada en un proyecto anterior que se malogró por falta de financiación. La historia de la vacuna de Hotez es toda una parábola, y permite vislumbrar un futuro altamente posible para todo el trabajo en vacunas que se está desarrollando contra el coronavirus.

Vacunas que caen en saco roto

Cuando estalló el SARS en 2002, los científicos y las empresas se pusieron a trabajar en una vacuna. Pero como después de 2004 no se informó de ningún caso nuevo de SARS, la investigación se interrumpió. La vacuna desarrollada por Sanofi nunca pasó de los ensayos clínicos. En teoría, dice Hotez, las vacunas debían haber sido probadas en las primeras fases de los ensayos y dejadas en reserva para futuras emergencias. Entre 2011 y 2016, Hotez y su equipo diseñaron una posible vacuna para el SARS y consiguieron que el Instituto de Investigación del Ejército Walter Reed preparara 20.000 dosis para probar en humanos. Pero ninguno de los financiadores habituales de Hotez le dio dinero para estos ensayos.

"El SARS se cayó de la lista de prioridades", me dijo María Elena Bottazzi, una de las colaboradoras de Hotez en Baylor. "Tuvimos otras prioridades que atender, como el ébola o el zika". La atención de la industria se desvía fácilmente, dice Hotez. "Es como un partido de fútbol de niños pequeños. Cuando el balón va en una dirección, todos los niños corren tras él. Luego va en otra dirección, y todos los niños corren en esa dirección".

Todavía no está claro para las empresas que puedan calcular los márgenes de beneficio de una vacuna. ¿Desaparecerá la enfermedad antes de que se apruebe una vacuna? ¿Funcionarán las vacunas de ADN o ARN? ¿Se inoculará a todo el mundo, y harán una súper caja con miles de millones de dosis, o las vacunas se destinarán sólo a unos pocos grupos de riesgo, como trabajadores de la salud o cualquier persona mayor de 40 años? 

"En algún momento, las empresas tendrán que tomar la decisión de meterse o no meterse", dice Jason Schwartz, que investiga sobre política de vacunas en la universidad de Yale. "Y entonces tendrán que calcular si el riesgo vale la pena". Una forma de hacer que valga la pena es inflando los precios, algo que las compañías farmacéuticas siempre han estado dispuestas a hacer. A principios de este mes, EEUU aprobó un paquete de gastos para el coronavirus en el que deliberadamente se dejaban fuera controles de precios para las vacunas. 

Pero las empresas farmacéuticas también son indispensables, dice Charlie Weller, que dirige el programa de vacunas en Wellcome Trust (la noche en que Weller habló conmigo por teléfono tuvo que interrumpir la conversación durante un minuto para consolar a su hija pequeña, que había estallado en lágrimas al enterarse de que su padre, como trabajador esencial, tenía que seguir yendo a la oficina). Las empresas farmacéuticas pagan la mayoría de los ensayos clínicos, invierten en expertos y en equipos, y sacan los medicamentos al mercado. Asumen el derecho de fijar los precios y decidir qué vacunas vender porque dicen ser también las que asumen los mayor riesgos financieros. "Si tenemos que estar preparados para más enfermedades X, tenemos que repensar toda la estructura que está debajo", me dijo Weller. "Tenemos que hacer que el riesgo sea compartido". 

La "reserva de investigación" de vacunas

Hace dos años se fundó la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés) precisamente para eso: compartir parte del riesgo financiero de la investigación y prolongar la investigación también en los períodos bajos entre dos epidemias. Los fondos del CEPI, unos 740 millones de dólares, vienen de filántropos y de gobiernos.

Melanie Saville, su directora de desarrollo de vacunas, me dijo que ahora mismo estaban financiando ocho proyectos de vacunas para el COVID-19, pero que el dinero de la CEPI para este tema se agotaría a finales de marzo. Si no hay nuevas donaciones, ninguna de las vacunas que están financiando avanzará más allá de la primera fase de los ensayos.

Una de las ambiciones de la CEPI es crear su propia "reserva de investigación" de vacunas con las que han pasado dos de las tres etapas de ensayos clínicos y esperan su momento en la cámara frigorífica. Todo el mundo espera que nunca sean necesarias, pero podrán ser producidas si hacen falta pasando a la etapa final de los ensayos (que necesita un brote real) y siendo producidas. 

La CEPI, dice Saville, no tiene instalaciones de almacenamiento ni clínicas propias, de modo que esas reservas se quedarían en las instalaciones de sus fabricantes. Una pena, pensé. Por un segundo, me había imaginado un almacén de vacunas en algún lugar del Ártico, un archipiélago de Svalbard contra las enfermedades, una bóveda titánica que multiplicaría por millones el tamaño de los gérmenes que pretendía combatir. 

Una semana después de mi conversación con Heeney por Zoom, lo volví a llamar. Me dio un número de teléfono en su universidad de Cambridge. Al fin, había decidido ponerse en cuarentena en una habitación. "No es que haya estado en riesgo pero si uno de nosotros cae, caemos todos como fichas de dominó", me dijo. No paró de elogiar a los miembros de su equipo, "personas brillantes y de mucho talento que aún viven en casa pero que están tratando de vivir vidas aisladas, como monjes en un monasterio".

Cuando Heeney se mudó a su habitación, limpió todas las superficies. Un día regresaba de buscar una taza de café y vio que dos hombres habían entrado a cambiar la batería de la alarma de incendios. "Fue una locura, pensé, 'aquí estoy tratando de mantener bajo el factor riesgo, ¿había que hacer esto justo ahora?'".

Su laboratorio sigue haciendo ensayos con ratones. Es un proceso largo, explica. "Se toman cultivos de tejido de los ratones y se estudian. Obtenemos todos estos datos, para poder ver lo que funciona y lo que no". Es demasiado pronto para saber cuál de los proyectos de vacunas que rondan por ahí tendrá éxito, dice "Es bastante sorprendente que ya haya vacunas en ensayos. Los ensayos nos dirán lo que necesitamos saber, mi preocupación es que con este coronavirus hay que tener cuidado hasta con el último detalle. Pero espero estar equivocado. De verdad que espero estar equivocado", concluye.

Traducido por Francisco de Zárate

España está en stand by. Como medio mundo. Se ha reducido el consumo energético, el uso del transporte público y los viajes en tren o avión. Casi toda la actividad comercial se ha paralizado. También la producción de bienes o el turismo. La crisis sanitaria provocada por el virus SARS-CoV-2 ha devenido en un cierre parcial del país que mantiene a millones de personas confinadas en sus casas, sin tener muy claro hasta cuándo, mientras otras acuden a trabajos más o menos imprescindibles para el sostenimiento mínimo del país. Todo está centrado en el coronavirus. También la actividad institucional. Gobiernos, parlamentos y ayuntamientos dedican todos sus esfuerzos, en servicios mínimos, a afrontar la pandemia.

El cierre parcial del país decretado por el Ejecutivo de Pedro Sánchez para intentar frenar la expansión del SARS-CoV-2 ha afectado de forma directa a la actividad de los centros de poder en España. Desde el Congreso hasta el último salón de plenos municipal, pasando por las asambleas autonómicas, la clausura es casi total. Las imágenes del último Pleno del Congreso, celebrado este miércoles y que terminó al filo de las dos de la madrugada del jueves, son elocuentes.

Lo primero que se ha visto afectado a nivel institucional es la agenda legislativa del Gobierno. El calendario que el Ejecutivo de Pedro Sánchez había trazado para este primer año ya no vale. La última gran apuesta que vio la luz fue la ley de libertad sexual, cuyo proyecto aprobó el Consejo de Ministros el 3 de marzo. Menos de un mes después ya no está claro siquiera que se vayan a poder aprobar antes del verano los Presupuestos Generales del Estado, lo que llevaría al país a acumular un segundo ejercicio completo de prórroga de las Cuentas Públicas de 2018.

El Poder Legislativo también ha visto sus planes truncados. Tanto a nivel estatal como autonómico. El Congreso y el Senado han cancelado toda su actividad no esencial. El último Pleno en la Cámara Alta fue más una reunión fugaz de un puñado de senadores para ratificar un protocolo inaplazable. La Mesa del Senado ha aprobado suspender los plazos de tramitación ya en marcha. Los registros permanecen abiertos, de forma telemática, por lo que se pueden registrar iniciativas. Pero solo se verán aquellas que, por imperativo legal y constitucional, no se puedan aplazar.

Fue lo que ocurrió este miércoles en el Congreso, que vivió un Pleno atípico en el que se convalidaron cinco reales decretos del Gobierno y la prórroga del estado de alarma. La legislación no permite convocar la Diputación Permanente cuando el periodo de sesiones está activo, así que un puñado de diputados y de miembros del Ejecutivo debatieron hasta la madrugada del día siguiente en un Hemiciclo desangelado, que a las ocho de la tarde interrumpió sus discursos para sumarse al aplauso que cada tarde los españoles dan desde sus balcones a los sanitarios y a todas las personas que luchan contra la propagación del virus y sus consecuencias.

A consecuencia de los asuntos a tratar en el Pleno, en los días previos tuvieron actividad las comisiones de Trabajo, Agricultura y Consumo, así como Economía, Trabajo y Sanidad, explican desde el grupo socialista a eldiario.es.

Además, por primera vez el voto telemático fue masivo. La Mesa del Congreso ha acordado una excepción a la norma ya que, en puridad, la regla obliga al voto presencial salvo en circunstancias muy tasadas. Y el confinamiento generalizado por una pandemia vírica no estaba recogido entre las opciones. Así que los grupos también tuvieron que preparar, a distancia, las votaciones. No solo de los decretos, también de su posterior tramitación, o no, como proyectos de ley. Además, la prórroga del estado de alarma llevaba aparejadas varias resoluciones que también se sometieron al Pleno.

Para todo lo demás, la vida parlamentaria está detenida. Los grupos, que tienen a la mayoría de sus diputados diseminados por todo el territorio y cumpliendo también la orden de confinamiento, mantienen sus reuniones por videoconferencia. Así prepararon muchos, por ejemplo, la sesión del miércoles. El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, intervino en el debate sobre la derogación del artículo que permitía el despido objetivo por acumulación de faltas médicas justificadas. Leyó el discurso, dijo al comenzar, que debía leer su compañero Jordi Salvador, portavoz habitual en asuntos laborales.

En el caso del PSOE, el miércoles salieron a la tribuna Omar Anguita, Isaura Leal, Rafael Simancas y Adriana Lastra. "Antes hay un trabajo detrás de preparación con los compañeros, además de hablar con el resto de grupos y de negociar.

Otros grupos han optado por no asistir a los plenos, ante la imposibilidad jurídica de participar por videoconferencia. Es el caso de Junts per Catalunya, cuya portavoz, Laura Borrás, ofrece su posición en los debates a través de la redes sociales. O del portavoz de En Comu Podem, Jaume Asens.

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, está embarazada y, por seguridad, ha optado por ausentarse. Su número dos en el Congreso, Edmundo Bal, está en cuarentena por el Covid19. El relevo en la tribuna lo tomó la diputada María Muñoz, después de la ausencia total del grupo la semana anterior, en un pleno monográfico sobre el coronavirus en el que no hubo votaciones.

Diez horas después de levantarse el Pleno se reunió la comisión de Sanidad para escuchar las explicaciones del ministro Salvador Illa sobre la crisis del SARS-CoV-2. En los días previos, los grupos utilizan todos los recursos que tienen para prepararse. "Funciona mucho el teléfono, los grupos de chats, el intercambio de información, los correos y en algunos casos las videoconferencias", asegura un diputado. Los grupos de mensajería son un vehículo esencial: uno con los jefes de los grupos, otro por cada comisión, por territorio o para relacionarse con los demás grupos. Es el caso de la Junta de Portavoces o de la Mesa del Congreso, que ya emplea estos sistemas para comunicaciones más o menos informales desde hace meses.

La portavoz de Igualdad del PSOE, Laura Verja, explica que sigue manteniendo reuniones con sus compañeras, pero ahora todo centrado en el coronavirus. "Vemos la repercusión que tiene en cada una de las áreas que llevamos. En mi caso, en las víctimas de violencia de género que viven con su agresor", señala. "También estamos en contacto con las administraciones de nuestro territorio. Hablo con alcaldes, con el presidente de la Diputación, intentamos agilizar que la gente tenga la información, hablamos con la subdelegacién del Gobierno, con los parlamentarios andaluces para ver qué están haciendo...", añade Verja. 

El ritmo, reconocen varios diputados consultados, no solo no ha bajado, sino que en muchos casos se añaden la responsabilidades familiares. Así lo asegura la eurodiputada de Unidas Podemos María Eugenia Rodríguez Palop a eldiario.es, quien vive desde su residencia en España la crisis. 

A diferencia del Congreso, el Parlamento Europeo está cerrado físicamente. No se permite la actividad presencial. Todas las reuniones previstas para abril y mayo serán telemáticas. Esta misma semana, explica Palop, se ha reunido la dirección de su grupo parlamentario, el GUE, para ordenar el trabajo. Y el jueves, se reunió de forma extraordinaria, y telemática, el Pleno para abordar la aprobación de medidas destinadas a luchar contra el coronavirus. Sin debate y sin apenas poder aportar enmiendas.

Palop asegura que los diputados intentarán "continuar con la actividad en las comisiones, siempre por vía telemática", pero el cierre hace que decaigan todas las iniciativas y misiones. La representante de Unidas Podemos tenía previsto asistir como integrante de la misión de la UE al plebiscito que estaba previsto en Chile para abrir un proceso constituyente en el país. El Gobierno sudamericano ha optado por posponer el referéndum al mes de octubre.

Además, los grupos tienen que reordenar todo su presupuesto, así como las fechas para ejecutarlo y las actividades programadas.

En la última semana, unas de las pocas noticias ajenas al coronavirus que ha conseguido asomar por encima de la marabunta de informaciones sobre la pandemia son las referidas a las presuntas cuentas opacas que tenía Juan Carlos de Borbón en Suiza, a la que habrían llegado 100 millones de dólares provenientes de Arabia Saudí y entre cuyos beneficiarios está, según la información aportada por la Fiscalía suiza, el actual jefe del Estado, Felipe VI.

Sobre esto ha sido, también, la única iniciativa registrada por los partidos sin relación con el coronavirus. ERC y EH Bildu han presentado en el Senado una proposición de ley para despenalizar las injurias a la Corona y que dejen de ser un delito.

No será hasta que termine la crisis sanitaria cuando la Cámara Alta trate este asunto. Entonces, todos los organismos y administraciones deberán recobrar, lo antes posible, su actividad habitual. Salir de la semihibernación a la que están sometidas. Casi todos los problemas y urgencias que tenía España antes de que se detuviera el reloj institucional seguirán ahí, probablemente con algunas más añadidas.

España es un país heterogéneo, también cuando hablamos de coronavirus. Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, se ha referido constantemente en sus ruedas de prensa a que "la epidemia avanza a diferentes velocidades entre las comunidades autónomas". Este viernes exponía una de las implicaciones que esto puede tener: "La presión asistencial se va a incrementar después del descenso de transmisión" debido a los ingresos hospitalarios que llegan más tarde, pero "no a la vez en todas las comunidades, lo que nos va a permitir compartir recursos". Es decir, se espera que los picos de necesidades sanitarias no se den al mismo tiempo en todos los territorios.

El Ministerio de Sanidad distingue en sus informes diarios entre las cuatro comunidades con mayor incidencia de confirmados por COVID-19 durante los últimos 14 días y el resto. Entre las primeras se distingue por un lado Madrid y por otro La Rioja, Navarra y Euskadi. Entre las segundas destaca Catalunya, que aunque llegó a los 100 primeros casos más tarde, ya es la segunda con más positivos.

Sanidad toma los datos de contagios confirmados, que el viernes superaron los 64.000, aunque estos no se han medido igual todo el tiempo: en las zonas que primero se declararon de transmisión comunitaria (Madrid, La Rioja y algunas localidades de Euskadi) se dejó de hacer pruebas a los pacientes leves antes ante el colapso de los laboratorios, algo que a falta de que se implementen los llamados 'tests rápidos' ya se está aplicando en todo el territorio. Y los protocolos cambian constantemente, como recientemente en Madrid, que ya no contabiliza a los pacientes con cuadro clínico de neumonías bilaterales por no someterles a prueba y dar por supuesta la COVID-19.

Pere Godoy, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), diferencia entre todas las zonas porque "hay una razón para cada sitio". "Sobre todo, las grandes cadenas de transmisión suelen implicar a las grandes zonas urbanas: en nuestro caso Madrid y Barcelona, que pesa por Catalunya. Son las que tienen vuelos internacionales, exposiciones, ferias, congresos… y estuvieron sometidas en febrero a presión internacional e importaciones de Italia y de otros países más elevadas. Madrid lo notó antes que Barcelona, pero sucedió en ambas".

El caso de La Rioja, Navarra y Euskadi "tuvo que surgir a partir de algo más concreto". Fernando Simón se ha referido normalmente a "un evento" (a partir de un entierro se desencadenaron varios casos). Pero Godoy cree que "para una transmisión comunitaria así tuvo que haber algo más que un evento", al menos otros episodios en los que se reunió mucha gente, aunque quizá aún no identificados.

Aunque en las zonas de transmisión comunitaria ya se habían tomado medidas los días previos, la medianoche del 14 de marzo se decretó el estado de alarma en todo el territorio, sin distinción del grado al que hubiese llegado la epidemia. Desde entonces, algunas comunidades como Andalucía –donde paradójicamente se dio el primer caso local, hace más de un mes– se han mantenido en el mapa que presenta el Ministerio 'blancas', es decir, con bajo nivel de transmisión. "Andalucía se vio beneficiada de que las medidas se tomasen cuando ahí todavía no se había iniciado una velocidad fuerte, y sin duda eso ha ayudado a que ahí no se dispare. Por eso mismo, no significa ni mucho menos que se deban confiar, si no quieren que pase como en otras zonas como Madrid", analiza Godoy.

¿Pudo afectar cierto éxodo desde Madrid a otras zonas donde la epidemia había afectado menos los días previos al confinamiento, cuando se pensaba que este podía no ser general? Alberto García-Basteiro, investigador en epidemiología del Hospital Clínico de Barcelona, responde que "está claro que cualquier flujo migratorio desde donde hay más transmisión a donde hay menos no ayuda. Al haber anunciado, o filtrado, medidas implementadas días después, mucha gente no fue responsable y optó por eso. Pero aún es pronto para tener capacidad para saber la magnitud del impacto en la curva y en las velocidades". Pere Godoy es más drástico, aunque tampoco se puedan hacer aún cálculos: "Es seguro que influyó, tanto desde Madrid como desde Barcelona, la gente que se fue a segundas residencias, especialmente hacia zonas de turismo, la costa y zonas del Pirineo".

García-Basteiro puntualiza en todo caso que para la valoración del nivel de transmisión hace falta contar con dos variables: la velocidad de dispersión del virus, y la cifra de población, "igual que no es lo mismo 4.000 muertes en toda España que en EEUU. En La Rioja, y en las demás zonas que se consideran aparte, hubo muchos casos para la población que tienen". Y recuerda que el verdadero valor que indica si la curva se "aplana" no es el número de contagios, sino los ingresos hospitalarios, UCIS y fallecimientos, que empezaremos a ver más tarde: "Pero es muy difícil compararlo porque en una comunidad, o incluso en un hospital concreto, puede haber retrasos… y eso altera la notificación". Igual que los criterios para confirmar un caso han ido cambiando dentro y entre las comunidades, tampoco todas han contabilizado igual: algunos han hecho una "foto fija" de ingresos, otros han reportado a todos los que han pasado en algún momento por el hospital.

Fernando Simón apuntaba este viernes precisamente a que las distintas "velocidades" de Italia pueden ser causantes de que la racha de descenso que llevaba el país los últimos días haya cambiado. "Hasta hace poco, el 60% de los casos estaban en la zona norte", y el "pequeño repunte" puede ser debido a regiones que iban por detrás. ¿Podría pasar en España, en unos días? "Es entrar en terreno de especulaciones, pero sí puede ser que Madrid alcance el punto máximo de transmisión antes que otras regiones. Pero eso no significa que todas alcancen la misma altura. No creo que vaya a notarse tanta diferencia: Andalucía alcanzará el pico de la curva quizá más tarde, pero será más leve", responde Godoy.

Eso sí, Godoy pide que nos acostumbremos a que en un fenómeno como esta pandemia "nos podemos encontrar con resultados que parezcan paradójicos, que empiece a bajar y luego no… hemos de estar preparados para vivir con contradicciones. No todo es matemático, ni está perfectamente planificado".

García-Basteiro apela a algo parecido: "Es menos previsible que de repente aumenten demasiado los casos en zonas que partían de menos, precisamente porque se tomaron las mismas medidas en todos sitios casi a la vez. Pero los patrones de personas que mantienen trabajos no esenciales y por tanto siguen expuestas no es el mismo en todos los lugares, por ejemplo. Muy pronto podremos empezar a valorar de verdad el impacto que han tenido las medidas en las valoraciones. Seguramente se habrá reducido la transmisión, lo que queda por ver es si lo suficiente. Hay que ser pacientes porque no podemos observar variaciones de un día para otro, que las habrá, sino tendencias".

Este ejemplo representa todos los contactos que una persona podría tener realizando vida normal: trabajo, ocio, viajes y tareas cotidianas. Nos hemos basado en una media de 2 a 3 contagios por persona en la segunda fase de reproducción del virus, tal y como indican la mayoría de estudios como el número reproductivo básico. Todos los nombres utilizados son ficticios en base a los más comunes por los españoles, según el INE. 

Pero, ¿qué es el distanciamiento social? Son todas las medidas tomadas para detener o frenar la propagación de una enfermedad contagiosa. Respecto al coronavirus, se refieren a evitar las situaciones y mantener las distancias de seguridad para reducir el riesgo de contagiar a otras personas a través de las gotas respiratorias que se propagan cuando una persona infectada tose, estornuda o exhala.

Estas medidas incluyen el teletrabajo, el cierre de lugares donde se producen muchos contactos con otras personas como cines, teatros o estadios, evitar las aglomeraciones de personas, quedarse en casa todo lo posible y mantener una distancia de más de 2 metros con otras personas.

¿Cómo afectarían estas medidas en la transmisión de un virus de una persona contagiada? El siguiente gráfico muestra un ejemplo de cómo cambiaría la situación si esta persona siguiera su vida de forma habitual o tomara medidas de distanciamiento social.

Estas medidas buscan aplanar la curva: un concepto que se refiere a reducir el pico de personas contagiadas durante el peor momento de la epidemia y así no saturar el sistema sanitario. Por ejemplo, esta información de Maldita cómo el distanciamiento social tuvo efecto directo en 1918, durante la pandemia de la gripe española en Estados Unidos.

Un estudio reveló que las ciudades que tomaron medidas de distanciamiento social en la fase inicial de la pandemia tuvieron un pico de la tasa de muertes casi un 50% más baja que las ciudades que no aplicaron estas medidas. 

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha pedido este domingo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que convoque una reunión telemática con los líderes de los partidos para, "afinar", desde "la unidad", las medidas puestas en marcha por el Ejecutivo para combatir al coronavirus.

Arrimadas ha hecho esta petición a través de un vídeo que ha colgado en su cuenta de Twiter tras la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros en el que se ha aprobado que los trabajadores que no presten servicios esenciales no vayan a trabajar físicamente a sus puestos hasta el 9 de abril.

Tras enviar su pésame a los fallecidos por esta enfermedad, Arrimadas ha insistido en que desde el Gobierno se debe dar "certidumbre y tranquilidad" a la ciudadanía, especialmente a quienes se van a ver directamente afectados por el endurecimiento del confinamiento.

"Los políticos y los gobiernos tienen que estar a la altura de la sociedad. En un momento como este y Ciudadanos es y será un partido leal, con sentido de Estado y útil que apela a la unidad política", ha asegurado Arrimadas, quien, no obstante, también ha dejado claro que su formación no va a dejar de hacer propuestas para que "el Gobierno vaya mejorando o afinando las medidas que ha tomado a lo largo de la crisis".

En este sentido, ha recordado que Ciudadanos fue uno de los partidos que reclamó a Sánchez ampliar el confinamiento el pasado miércoles durante el Pleno del Congreso y que, entonces, tanto el PSOE como Unidas Podemos se opusieron a esa petición que este domingo ha acabado haciendo suya el Consejo de Ministros.

Arrimadas no pudo acudir a esa sesión plenaria y tampoco estuvo la semana anterior en el Congreso, porque está embarazada y, por tanto, se la considera población de riesgo. Hasta el último momento intentó que la Cámara permitiera la participación de portavoces en la sesión por métodos telemáticos, pero un informe de los letrados de la institución desechó esa posibilidad por no tener cabida en el Reglamento y porque, según aducían, la Cámara carece de medios técnicos para hacerlo posible.

En este contexto, este domingo la líder de Ciudadanos ha optado por pedir a Sánchez que convoque que una videoconferencia con los líderes de los distintos, igual que ha hecho este domingo una vez más con los presidentes autonómicos, para que, "desde la unidad" todos puedan aportar ideas para mejorar las medidas puestas en marcha por el Ejecutivo.

Según Arrimadas, existe "mucha inquietud y preocupación por la implicación real de las decisiones adoptadas este domingo. "El Gobierno tiene que ser claro y dar información a los ciudadanos con el objetivo principal de salvar vidas", ha dicho, recalcando que el segundo objetivo debe ser "salvar empleos".

Italia ha reducido el número de muertes diarias por coronavirus desde que el viernes alcanzó el récord de 949 fallecimientos. Si este sábado fueron 889 los fallecidos por coronavirus –el segundo peor dato desde el inicio de la crisis– en las últimas 24 horas la cifra de defunciones ha bajado hasta las 756. En total ya son 10.779 los contagiados que han fallecido en el país desde el inicio del brote a finales de febrero.

El número de contagios vuelve a subir ligeramente este domingo con 3.815 nuevos positivos, 164 más que este sábado. La cifra total de casos –que recoge tanto a los recuperados como a los fallecidos– desde el inicio de la epidemia asciende a 97.689, 5.217 más que este sábado. Las autoridades italianas también han informado de que 13.030 pacientes se han curado de la enfermedad, un aumento de 646 personas con respecto al balance del día anterior. Otros 42.588 ciudadanos siguen en aislamiento domiciliario con síntomas leves.

Italia es el país del mundo con más muertes con coronavirus, mientras España se sitúa en segundo lugar con los 6.528 fallecidos fallecimientos notificados por Sanidad este mismo sábado. La región más castigada sigue siendo Lombardía, con 1.592 nuevos positivos y donde desde el arranque de la epidemia ha registrado 6.360 fallecidos, 416 en las últimas 24 horas. En el número de contagios, Estados Unidos es el único país que supera a Italia con más de 100.000 casos a lo largo de todo el país.

Este lunes se cumplen tres semanas desde que Italia decretó el confinamiento de todo el país, que ya había empezado días antes en la Lombardia, la región más afectada. Sin embargo, todavía no se ha llegado al esperado pico de contagios. Legalmente las restricciones estarán en vigor hasta este 3 de abril, pero, al igual que en España, se da por hecho que se tendrán que prolongar.

Todo ello mientras sectores sociales empiezan a reclamar flexibilizar las restricciones de movimientos impuestas a la población para frenar el contagio del virus. Asociaciones de psicólogos, educadores y padres de Italia han solicitado al Gobierno que tenga en cuenta también a los niños, obligados desde hace tres semanas (más un mes en el norte del país), a estar encerrados en casa para evitar el contagio de coronavirus, y les permitan salir al menos una hora al aire libre. A diferencia de España, en Italia no existen excepciones al confinamiento para niños hiperactivos, con síndrome de autismo u otros transtornos.

El Gobierno ha dado luz verde a lo que ha definido como una medida "innovadora y creativa": el permiso retribuido recuperable a través del que se paralizará toda la actividad económica no esencial para intentar revertir la curva de contagiosidad del coronavirus. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha explicado que cederán las empresas que mantendrán intactos los sueldos de los empleados y también los trabajadores que tendrán que devolver los próximos ocho días laborables. La titular de Trabajo ha enfatizado que se da un "amplio margen a la negociación" para que cada compañía decida cómo articula el parón y ha explicado que los ERTE se podrán seguir aplicando mientras dure la paralización. 

"Claro que pueden seguir haciendo ERTE", ha respondido Díaz en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros extraordinario en el que se ha acordado la paralización total de la actividad económica a excepción de la considerada esencial -sector sanitario, alimentario y algunas labores imprescindibles para que estas funcionen- y en la que ha comparecido acompañada de la portavoz, María Jesús Montero. Lo que sí ha especificado la ministra de Trabajo es que aquellos empleados afectados por un ERTE que implique reducción de jornada no podrán ir a sus puestos de trabajo en la parte que no se ve afectada por el ERTE sino que tendrán que quedarse en casa y acogerse al permiso retribuido temporal. 

Díaz subraya la flexibilidad: "No son vacaciones obligatorias"

Díaz también ha explicado que las personas que actualmente están teletrabajando no tendrán que paralizar la actividad sino que seguirán desempeñándola a distancia. También ha rechazado que se trata de unas "vacaciones obligatorias" y ha apostado por las medidas de "flexibilidad interna para los trabajadores". Así, ha asegurado que habrá planteamientos dispares, como los hay hasta ahora, como distribuciones irregulares de las horas, por ejemplo. También ha afirmado que se permite que "en atención de cada sector puedan negociar cómo van a hacer la devolución de las horas" que ha insistido corresponderán "solo a ocho días laborables". La recuperación tendrá que producirse antes del 31 de diciembre. 

Esta medida extraordinaria, que fue anunciada este sábado por Pedro Sánchez, persigue rebajar al mínimo los desplazamientos laborales y así reducir los contagios para aplanar al máximo la curva del coronavirus evitando el colapso de los hospitales. "El objetivo de incrementar el confinamiento tiene que ver con una misión: conseguir una movilidad absolutamente reducida", ha expresado Díaz, que ha asegurado que la pretensión es convertir "todos días de la semana en domingos".

El Gobierno ha detectado una reducción de la movilidad de unos doce puntos por debajo los fines de semana con respecto a los días laborales y considera que bajar al máximo esa movilidad ayudará a reducir la contagiosidad del coronavirus y así revertir la curva evitando el colapso de los centros sanitarios. No obstante, Montero ha rechazado que la decisión se haya tomado por un empeoramiento respecto a las expectativas de contagios del Covid-19 en las últimas fechas. 

"No ha habido ninguna situación de alarma añadida por parte de los expertos", ha sentenciado la portavoz antes de explicar que "los modelos que están desarrollando para ver cómo se contagia y cómo se reduce aconsejaba que, tras estos primeros días  de confinamiento, poder aprovechar el periodo próximo de Semana Santa" para reducir la actividad.  

"No tiene sentido hacer diferencias de confinamiento"

Montero también ha aprovechado para reclamar a la oposición que abandone las críticas: "Es el momento de arrimar el hombro poner soluciones encima de la mesa no es momento de reproches ni de buscar el enfrentamiento". Y mientras el presidente mantenía un encuentro telemático con los jefes de ejecutivos autonómicos, la portavoz ha pedido unidad a los territorios, desde los que llegan críticas por la falta de material, y ha aprovechado para desglosar las ayudas que se les han hecho llegar. Los cálculos de Hacienda es que las medidas adoptadas por el Gobierno ascienden a 125.104 millones de euros (de los cuales, 3.945 se destinan a medidas sanitarias, 116.235 a medidas económicas, 4.299 a medidas laborales y 625 a medidas sociales).

Además, Montero ha asegurado que en los próximos días llegará material sanitario de las adquisiciones valoradas en 628 millones de euros que ha hecho el Gobierno: "Quiero transmitir un mensaje de tranquilidad porque el trabajo desarrollado empieza a dar sus frutos y, por tanto, durante el fin de semana y la semana que viene estaremos en condiciones de recibir más material sanitario adquirido, por ejemplo, a China".

Lo que ha descartado la portavoz del Ejecutivo es que la paralización de la actividad no esencial se pueda llevar a cabo en unos lugares y no en otros, que es la fórmula que planteaba Quim Torra desde hace semanas (el confinamiento total de Comunidad de Madrid, La Rioja, Catalunya y Euskadi que son las más afectadas por la pandemia). También ha rechazado las críticas del lehendakari, Iñigo Urkullu, que ha lamentado la unilateralidad de Sánchez a la hora de adoptar esta medida, en línea con otros presidentes, como Alberto Núñez Feijoó. 

"No tiene sentido de hacer diferencias de confinamiento entre comunidades autónomas. El virus no entiende de fronteras, ideologías o estatus económico. No tendría ningún interés que una parte del territorio tomara medidas en concreto porque el virus se expande", ha afirmado Montero.

Aviso: "No vamos a aceptar presiones de ningún tipo"

En el inicio de su intervención, la ministra de Trabajo ha enviado un mensaje nítido a los sectores, especialmente empresariales, que rechazan la paralización total. "El Gobierno prioriza el interés general por encima del particular. No vamos a aceptar presiones de ningún tipo en orden a alterar este confinamiento que estos días va a ser más duro", ha sentenciado Díaz.

Montero ha asegurado que en los próximos días y meses el Gobierno seguirá trabajando en medidas económicas y sociales que palien los efectos de la pandemia. "Seguiremos acudiendo a medidas económicas que puedan contribuir en que nuestro sistema productivo entre en una suerte de estado de hibernación en estos días de confinamiento", ha señalado la ministra de Hacienda.

El parón se discutía desde hace días. La decisión se tomó el sábado por la mañana, tras una reunión del presidente del Gobierno con el comité asesor. El lehendakari está molesto por no haber sido informado antes. Torra está satisfecho. Feijóo se queja de que no se consensuara la medida. El giro del Gobierno sorprendió a todos. A propios y extraños. Ningún presidente autonómico había sido informado previamente. Sánchez prefirió esta vez anunciarlo antes a la opinión pública y, después de su rueda de prensa, comunicárselo a los territorios. La medida es de envergadura. Tanto que la división de las autonomías  estaba también en el Gobierno ante el temor de una debacle económica aún mayor de la que ya ha provocado el estado de alarma. 

Los últimos datos no invitan al optimismo. Hay un aumento en el número de fallecidos, que ya suman 838. No obstante, las medidas de confinamiento, según fuentes gubernamentales, empiezan a dar resultados. "Hay un rayo de esperanza". Así se lo ha trasladado Pedro Sánchez a los presidentes regionales en la tercera videoconferencia convocada desde que empezó la crisis del coronavirus. El aumento de los casos confirmados es del 9 por ciento durante este fin de semana mientras que el lunes arrancó  con un 20% de nuevos contagios. Por primera vez, España baja del 10% en el incremento diario. En Madrid por ejemplo el aumento de casos confirmados es del 5%, el mismo que en Catalunya. El número de hospitalizados también está ya por debajo del 10%.

Menos optimista se mostró el presidente con la inacción de la UE ante la situación económica. De hecho, comentó que la emisión de eurobonos "es muy difícil que se puedan conseguir" por la oposición total de Alemania y Holanda, No obstante, sí dijo que hay otros mecanismos que se pueden poner en marcha"sin condicionalidad", y que todos los países deberían poder acogerse a ellos, aunque no especificó cuáles.

Si en algo coinciden los intervinientes en la cita telemática es en que Sánchez se ha mostrado empático, comprensivo y abierto a todas las sugerencias planteadas por las autonomías. En relación al parón total de la actividad económica excepto para servicios esenciales, explicó que el Gobierno había detectado un descenso de la movilidad personal del 80% en fin de semana, y que la medida busca "convertir los lunes en domingo" y anticipar la Semana Santa.

El lehendakari se quejó no obstante de la decisión por no haber sido consensuada y apuntó que había alternativas "menos lesivas" para la actividad económica. "Nuestras empresas van a cerrar mientras la competencia está abierta en Europa y el mundo", sentenció antes de exigir medidas  complementarias para el empleo y tejido productivo que compensen el grave impacto en el empleo y en la actividad productiva que tendrá la decisión del Gobierno.

Por su parte, el president de la Generalitat de Catalunya, agradeció a Sánchez una demanda que el Govern llevaba pidiendo desde hace semanas. "No era una decisión fácil, entiendo la responsabilidad que has asumido. Y te digo: Estoy a tu lado, te doy todo mi respaldo. En Catalunya vamos a cumplir de la forma más estricta posible posible lo q has anunciado", añadió antes, eso sí, de reclamar nuevas ayudas para empresas, autónomos y trabajadores para que puedan seguir en el futuro, además de un mayor nivel de endeudamiento para las gobiernos regionales y un plan de choque de test masivos a la población.

Feijóo demanda un cierre ordenado

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, se mostró escéptico con los datos alentadores facilitados por Sánchez porque el número de pacientes  confirmados están ligados al número de test realizados que aún es demasiado bajo. "Lo que tenemos son más pacientes diagnosticados", afirmó. Lo que sí hizo, en contra de la posición de Pablo Casado, fue rechazar  la crítica despiadada al Gobierno por la compra materiales, ya que entendió es complicado. Pidió por ello apoyo al Ejecutivo, pero demandó que las Autonomías tengan un calendario de llegada del material sanitario. Feijóo no es partidario de "cierre abrupto" de los sectores económicos, sino de una ordenación del mismo para evitar que "la maquinaria de las industrias quede a la intemperie". Asimismo, exigió conocer el detalle del Real Decreto antes de que sea publicado en el BOE para evaluar el impacto en cada sector, y que se permitan 24 horas de moratoria a las  industrias para organizar el cierre. A esa misma petición se sumó el cántabro Miguel Ángel Revilla y que las Comunidades puedan participar en la decisión de qué actividades son imprescindibles y cuáles no. La intervención del andaluz Juan Manuel Moreno Bonilla discurrió en la misma línea que Feijóo, si bien fue más explícito en su apoyo al Gobierno respecto a la posición con la UE.

Quién no puso un pero fue el murciano López Miras, que igual que Torra llevaba días pidiendo el cierre total de la actividad no esencial. Por ello, demandó, además de que se realicen test masivos en la población,  que el mando único escuche a las Comunidades "porque tienen la experiencia en la gestión sanitaria". Los gobiernos del PP se mostraron divididos en sus planteamientos.

Ante la lluvia de críticas por el cierre total de actividad no esencial, Sánchez, que admitió retrasos en la llegada de material sanitarios, tuvo que aclarar que "el Gobierno no está cerrando nada, sino anticipando los niveles de producción de la Semana Santa unos días para que las empresas puedan acomodar  su nivel de actividad a la reducción de la actividad propia de fechas festivas". 

Ayuso insiste en la falta de material y pide un fondo de 1.200 millones 

La más implacable en la crítica fue de nuevo la popular Díaz Ayuso, que solicitó  a Sánchez un fondo extraordinario de 1.200 millones para afrontar los efectos del COVID-19, cuyo destino  mayoritario y prioritario sea la Sanidad, pero también la Educación, los Servicios Sociales y los Transportes. Se quejó la presidenta de Madrid de que  en una semana el material sanitario del Gobierno "ha sido 0 en algunos casos imprescindibles como los respiradores para UCIs". Asimismo,  consideró necesaria la suspensión de la cuota de autónomos y facilitar ayudas directas a empresas, pero también se mostró disconforme con que se siga manteniendo el decreto aprobado para el cierre de los hoteles. También propuso que los ayuntamientos usen el remanente de tesorería en gastos relacionados con el COVID-19 en vez de preamortizar deuda y criticó que  que se anuncie desde el Ejecutivo central un nuevo calendario escolar sin comunicarlo antes a las autonomías.

Madrid ha recibido 82.200 bata, según los datos facilitados por Ayuso, s cuando solo en una semana se usan 465.000. La dirigente del PP ha enumerado la falta de respiradores, buzos, gafas, hidroalcohol y un número de guantes y mascarillas claramente insuficientes.  “Las UCI se van llenando más y sin ese material, Madrid no puede afrontar esto”, concluyó.  De los 6.528 fallecidos en toda España 3.082 se han producido en Madrid, que también es la región con más pacientes ingresados en UCI, con 1.429 del 4.907 global. Cataluña le sigue de cerca con 1.391.

Puig exige que se active ya el FLA extraordinario

El valenciano Ximo Puig, que ya la semana pasada en la anterior cita telemática exigió que dentro del marco legal, se acelerara el nivel de confinamiento, no dudó de la mejor voluntad por parte del Gobierno, pero apostó por que en su aplicación haya una "flexibilidad exigente", de forma que se tenga en cuenta la diversidad productiva de la industria y en concreto de la valenciana, garantizando por encima de todo la seguridad de los ciudadanos. "Hay empresas q no se cierran apretando un botón y la línea entre actividades esenciales y no esenciales a veces es muy fina", subrayó después de reclamar que se activen los mecanismos de liquidez para las Comunidades para que "éstas no sean un problema sino parte de la solución y pueda pagarse a los proveedores". En concreto, demandó que se active ya el FLA extraordinario, es decir, que se financie el déficit de 2019 a las autonomías, urgentemente con el objetivo de garantizar la igualdad entre los ciudadanos españoles en la asistencia socio-sanitaria. Del mismo modo reclamó que se anticipe ya el 50% de la liquidación que se abona en julio.

El castellano-manchego Emiliano García Page apostó por que se mantenga la videoconferencia entre presidentes autonómicos en aras de la buena coordinación con los 4 ministros designados como autoridades delegadas de mando único. Luego, distinguió entre frenar y  arrancar la economía y se mostró pesimista tras escuchar que Sánchez daba por perdidos los eurobonos y las consecuencias que ello pueda tener sobre la legitimidad de la UE. "Europa se la juega en el sur,y no se puede reproducir la desafección de la anterior crisis, cuyos efectos aún hoy notamos. Necesitamos una estrategia, mínimo de 5 años, probablemente de una década. Y hay que gestionar ese ánimo colectivo", concluyó no sin antes recordar que su región está al límite del material, especialmente con los respiradores.  Javier Lambán, presidente de Aragón, fue el único que pidió un plan de ayudas a los medios de comunicación.

Pedro Sánchez ha anunciado este sábado la paralización de toda la actividad económica no esencial durante las próximas dos semanas con un "permiso retribuido recuperable" para los trabajadores que se dedican a ello. La medida, que ha sido aprobada este domingo en un Consejo de Ministros extraordinario, pretende que estos empleados que por su actividad no podían teletrabajar se queden en casa y el nivel de movilidad que se produce entre semana se asemeje al de los fines de semana desde la entrada en vigor del estado de alarma, que es un 15% menor.

A la espera de que se concrete el contenido definitivo del decreto que recoge esta medida, esto es lo que sabemos hasta ahora a partir del anuncio de Sánchez y un borrador del decreto al que ha tenido acceso eldiario.es:

-¿Cuándo entra en vigor y hasta cuándo?

La medida comenzará el lunes 30 de marzo y se alargará hasta el próximo jueves 9 de abril, ambos días incluidos.

-¿Cuáles son las actividades esenciales?

Está previsto que el Gobierno concrete la lista de las actividades que pararán este domingo, una vez se apruebe la medida en el Consejo de Ministros. Entre las actividades esenciales es previsible, según un borrador adelantado por la Cadena SER y al que ha tenido acceso eldiario.es, que se encuentre una decena de actividades, entre las que se encuentran las siguientes:

- Cadena alimentaria: agricultura, pesca y la producción, transporte y venta de alimentos

- Sanidad: actividades relacionadas con la salud y la farmacia, personal de residencias de ancianos y de personas dependientes

- Distribución de servicios de energía eléctrica, gas y agua

- Correos y una parte de los transportes de mercancías

- Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y seguridad privada

- Telecomunicaciones

- Servicios fúnebres

- Medios de comunicación

- Mantenimiento de infraestructuras de transporte

- Empresas de servicios financieros

El presidente del Ejecutivo ha puesto como ejemplo el caso de la construcción: "Por ejemplo, un trabajador que está en una obra, a partir del 30 de marzo no trabajará. Pero un enfermero, lógicamente, el 30 de marzo seguirá trabajando". Habrá un "permiso retribuido recuperable" para los trabajadores de estas actividades.

-¿En qué consiste el "permiso retribuido recuperable"?

El "permiso retribuido recuperable" se aplicará a los trabajadores de todas las actividades no esenciales. Supone que, durante el 30 de marzo y el 9 de abril, los empleados recibirán su salario con normalidad, pero esas horas no trabajadas se acumularán en una bolsa de horas que se recuperarán "de forma paulatina y espaciada en el tiempo" una vez acabe el confinamiento.

-¿Cómo se recuperarán las horas que no se trabajen?

La intención es que esas horas sean recuperadas por los trabajadores desde que acabe el estado de alarma y hasta el 31 de diciembre. Según el borrador al que ha tenido acceso eldiario.es, la recuperación se pactará entre la empresa y la representación legal de los empleados que, en todo caso, deberán "conocer con un preaviso mínimo de cinco días el día y la hora del tiempo a recuperar". Además, el decreto establece que se respetarán "los periodos mínimos de descanso semanal y diario previstos legalmente".

-¿Quién pagará el permiso?

Fuentes gubernamentales explican que ese permiso para los trabajadores lo pagarán las empresas. Por eso las horas son recuperables por parte de los empleados.

-¿Qué pasa con quienes ya teletrabajaban?

El borrador del decreto al que ha tenido acceso eldiario.es indica que el permiso retribuido recuperable no se va a aplicar a quienes "ya se encuentren prestando servicios a distancia", es decir, teletrabajando. No obstante, recoge la excepción de que así lo convenga la empresa con los trabajadores. Tampoco las personas en situación de incapacidad temporal se verán afectadas.

- ¿Y quienes están ya afectados por un ERTE?

Las empresas que ya habían decretado una "distribución irregular de la jornada" o la "suspensión de contratos" (ERTEs) en el periodo del 30 de marzo al 9 de abril por la situación de alarma por el coronavirus tampoco podrán acogerse a la medida. -

- ¿Tienen que trabajar todos los empleados de actividades esenciales?

No necesariamente. El borrador del decreto contempla que las empresas puedan "establecer el número mínimo de plantilla o los turnos de trabajo estrictamente imprescindibles con el fin de mantener la actividad indispensable". 

- ¿Qué explicación da el Gobierno para tomar la decisión?

El Ejecutivo quiere anticiparse a las jornadas festivas de Semana Santa para que, en lugar de cerrar, aquellos trabajadores de servicios no esenciales puedan beneficiarse de un permiso que luego se recupere y reducirse el número de contactos.

"Lo hacemos ahora porque estamos a las puerta de la Semana Santa y podemos cortar de manera más agresiva los contactos y, por tanto, los ingresos hospitalarios y la presión sobre las UCI", ha señalado el presidente. Sánchez quiere que el nivel de movilidad de entre semana se reduzca y se asemeje al de los fines de semana, que es un 15% más bajo, según fuentes de Moncloa.

El Gobierno señala que la curva del coronavirus está estabilizándose y que, incluso, parece empezar a descender. Este domingo, el Ejecutivo confirmó un total de 78.797 contagios, 5.449 más que un día antes, es decir, un 9% más. Ese porcentaje lleva días bajando, del 18% al 13% y ahora al 9%. El director del Centro de Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ha advertido, no obstante, de que esa cifra podría ser algo mayor debido a los retrasos en las detecciones que pueden producirse en fin de semana. Y ha subrayado que la situación de las UCI será aún crítica en los próximos días: el reto es tratar de evitar su colapso para mantener la atención sanitaria y controlar la letalidad de la enfermedad.

La disminución de nuevos contagios es uno de los datos que hacen que el Gobierno vislumbre un aplanamiento de la curva de la enfermedad. También una "estabilización" en el número de fallecidos, que ascienden ya a 6.528. Las personas curadas son ya 14.709, lo que representa un 18% de los casos, aunque muchas de ellas, ha precisado Simón, son dadas de alta pero siguen precisando de cuarentena en sus domicilios.

De las 43.937 personas hospitalizadas, 4.907 están ingresadas en una UCI. Y es ahí donde está el foco de atención de los próximos días. Simón advierte de que el reto es ahora tratar de que las UCI no se colapsen, "evitar su masificación". "La movilidad se ha reducido drásticamente y eso favorece el control de la transmisión, pero el problema subyacente es la saturación de camas de UCI: aunque el contagio se estabilice e incluso baje aún habrá riesgo de que las UCI se saturen con los riesgos asociados que esto tiene", ha dicho este domingo Simón. Aunque el ritmo de ingresos en las UCI se ha reducido, no sucede así con el tiempo de permanencia, por lo que el peligro es que los nuevos pacientes necesiten camas que estén ocupadas por pacientes anteriores.

Esto hace que la saturación de estas unidades sea la principal preocupación ahora. También porque en la medida en que puedan atender adecuadamente a todos los pacientes necesarios, la letalidad de la enfermedad podrá controlarse. Fernando Simón ha subrayado la importancia de aplicar las medidas de restricción de la actividad y los movimientos para seguir conteniendo la propagación. "Tratan de reducir aún más el número de casos nuevos para dar margen a que estas unidades puedan dar altas y no se produzca ese colapso que tememos".

Solo en el último día hay 400 nuevos casos ingresados en UCI. Simón ha asegurado que seis comunidades autónomas tienen estas unidades al límite de su capacidad, aunque todas están aumentando de una u otra manera su disponibilidad de camas. Otras tres comunidades están cerca de llegar a ese máximo de capacidad. El director del Centro de Emergencias Sanitarias ha rechazado decir cuáles son estas comunidades porque "los datos cambian día a día" y ha dejado que sean los territorios lo que se pronuncien si así lo consideran. Simón ha destacado la solidaridad entre comunidades con traspaso de materiales entre quienes tienen más disponibilidad y quienes más lo necesitan. "Si conseguimos entre todos reducir la posible transmisión, va a variar sustancialmente la situación en la próxima semana o diez días".

El Ejecutivo insiste en que hay indicadores alentadores, como el 20% de personas dadas de alta o el ritmo de reproducción de la enfermedad. Sobre los casos que se conocen de personas que, tras transcurridos 14 días, siguen dando positivo por coronavirus, Simón ha dicho que se trata de particularidades pero que no consta que estas permanencias concretas del virus supongan un riego para la transmisión en la comunidad. 

También ha admitido que el Gobierno no está consiguiendo hacer los pedidos de equipos de protección tan cuantiosos como querrían debido a la situación del mercado, pero que sí consiguen reponer el material "justo a tiempo". El número de profesionales de la salud contagiados es muy alto comparado con otros países, un hecho sobre el que se sigue discutiendo. Pese a su alto nivel de contagio, su tasa de ingreso hospitalario es del 8,8% comparado con el 42,5% del resto de pacientes, lo que implicaría, en palabras de Simón, que se trata de casos más leves.

El Consejo de Ministros aprueba este domingo en una reunión extraordinaria la paralización de la actividad económica no esencial desde el lunes 30 de marzo hasta el 9 de abril como medida extrema para frenar la curva de contagios del coronavirus. El Gobierno establece una serie de actividades que se mantendrán -aquellas relacionadas con la cadena alimentaria, las sanitarias o el transporte, entre otras- y también prevé que se mantenga el teletrabajo en el caso de los empleados que ya estaban llevándolo a cabo. 

Así figura en el borrador del decreto ley que regula el "permiso retribuido recuperable" al que ha tenido acceso eldiario.es y que aún está sujeto a cambios. El texto establece diez exenciones a la aplicación de esa medida que supone que se paralice el trabajo en los servicios no esenciales las próximas dos semanas a cargo de las empresas pero que esas horas sean recuperables por los trabajadores desde que acabe el estado de alarma hasta el 31 de diciembre.

La recuperación se pactará entre la empresa y la representación legal de los empleados que, en todo caso, deberán "conocer con un preaviso mínimo de cinco días el día y la hora del tiempo a recuperar". Además, el decreto establece que se respetarán "los periodos mínimos de descanso semanal y diario previstos legalmente". 

Entre las profesiones a las que no se aplicará el permiso retribuido recuperables se encuentran las que no quedaron suspendidas con la declaración del estado de alarma así como a los empleados de empresas dedicadas al "abastecimiento del mercado y el funcionamiento de los centros de producción de los bienes de primera necesidad" (alimentos, bebidas, productos sanitarios y farmacéuticos...). Tampoco aplicará a los trabajadores de empresas que se encarguen del mantenimiento de los transportes que han mantenido su operatividad en el estado de alarma así como a los profesionales sanitarios -incluyendo al personal de las residencias de mayores o a los que se encargan de personas dependientes-, las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Tampoco a los empleados de las empresas de seguridad privada, según el borrador del decreto. 

El cierre tampoco afecta a los medios de comunicación ni a las empresas de servicios financieros -excepto los seguros- ni a los servicios de limpieza de todos los centros laborales que mantienen la actividad mínima. En el caso de los funcionarios, la capacidad para aplicar ese permiso queda en manos de la Secretaría de Estado de Función Pública. 

Tampoco es de aplicación el permiso retribuido recuperable, según el borrador, para las personas que "ya se encuentren prestando servicios a distancia", es decir, teletrabajando. No obstante, recoge la excepción de que así lo convenga la empresa con los trabajadores. Tampoco las personas en situación de incapacidad temporal se verán afectadas. 

Las empresas que ya habían decretado una "distribución irregular de la jornada" o la "suspensión de contratos" (ERTEs) en el periodo del 30 de marzo al 9 de abril por la situación de alarma por el coronavirus tampoco podrán acogerse a la medida. 

El borrador del decreto también contempla que las empresas puedan "establecer el número mínimo de plantilla o los turnos de trabajo estrictamente imprescindibles con el fin de mantener la actividad indispensable". 

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